Vivimos en una era dominada por los medios de comunicación, vemos la vida como espectáculo, esto es, sin acción de ningún tipo. Y en relación a esto nos preguntamos, cómo ha cambiado el significado de algunos conceptos, claves, como la comunicación o la educación, en la posmodernidad globalizada. Sobre el impacto de la televisión en todos nosotros, incluidos niños y adolescentes, su influencia en nuestra conducta, en nuestra forma de pensar, en nuestra manera de identificarnos con el Otro. Partiendo de la importancia de la llamada "escuela paralela" por tratarse de una herramienta de poder y control desde la cultura, hay que plantearse cuestiones que apunten a la crítica de lo que se ofrece actualmente ya la vez, reflexionar sobre el papel del televidente como consumidor de información. Del mismo modo hay que hacer un llamamiento a los profesionales para plantear nuevos modelos que respondan a los posibles retos que plantee esta sociedad, profesionales con nuevos modelos de acción, en dirección a lo intelectual y al buen hacer, es decir, hacer con buena ética.