📖 Jesús fue claro: “El que lee, entienda” (Mateo 24:15). Entonces, ¿por qué a veces tratamos la profecía como si fuera solo para teólogos? Hoy recordamos que no basta con leer la Biblia como un libro cualquiera: necesitamos un corazón dispuesto, abierto a la verdad, guiado por el Espíritu. Solo así podemos escuchar la voz de Dios hablándonos desde sus páginas.