Si todo ocurriera según la voluntad ideal de Dios, nunca habría existido el mal, sino solo la dicha, el amor y la armonía perfectos. Con el tiempo, la Tierra será restaurada y así el universo entero volverá a estar en armonía con la voluntad perfecta e ideal de Dios. Mientras tanto, él hace que su voluntad se cumpla teniendo en cuenta las decisiones libres de sus criaturas.