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Evangelio de hoy: Jn 12,20-33.
En este texto Jesús habla de su pasión inminente, diciendo que «ya llegó la Hora». Y con la comparación del grano de trigo se refiere muy claramente a su muerte.
Con esto Él glorificará al Padre, porque mediante su muerte es como Él triunfará del Maligno, cumpliendo el plan perfecto del Padre y estableciendo el Reino.
Hoy meditaremos el texto de Jn7,40-53.
Aquí descubriremos a Jesús en el misterio de su obediencia al plan del Padre, cumpliendo la misión que Él le había encomendado hasta las últimas consecuencias, incluso sabiendo que este deseo del Padre lo llevaría hasta la muerte, y muerte de cruz. Jesús fue muy fiel a su misión, y estuvo sometido al plan perfecto del Padre hasta el último momento.
También descubriremos a un Jesús valiente frente a los fariseos y magistrados judíos, que eran sus más acérrimos enemigos. Lo veremos enfrentarse a ellos con toda fortaleza y valentía, con toda libertad y diciendo la Verdad a pesar de las consecuencias.
Aprendamos de Él a ser fieles a la misión que del Padre hemos recibido.
Mt 1,16.18-21.24.
El Evangelio de hoy nos presenta a San José, modelo de fe y obediencia, varón justo, que sabe escuchar a Dios, que lo conoce. Hombre de fe, discreto, misericordioso, respetuoso, fiel... ¡Lleno de virtudes!
Meditemos en la vida de este hombre justo para honrarlo y para imitarlo. Y pidámosle al Espíritu Santo un corazón como el de San José, capaz de descubrir, aceptar y cumplir la misión que Dios nos encomienda.
Jn 5,31-47.
En este texto Jesús reclama a los judíos que sean tan ciegos y cerrados que no pueden reconocerlo. Y menciona como testigos de su Persona a Juan Bautista, al Padre, a sus propias obras, a la Escritura y a Moisés.
También hoy son muchos los incrédulos que no aceptan a Jesús y no creen lo que dicen de Él las Sagradas Escrituras. Y nosotros estamos llamados a dar testimonio de Jesús afirmando que Él es Dios, verdadero Dios y verdadero Hombre. ¿Cómo? Con nuestras obras y también con nuestra palabra.
Por eso es tan importante que todos tengamos un encuentro personal con Cristo, y es también muy urgente que nos formemos para defender nuestra fe...
El Evangelio que meditaremos hoy es Jn 5,17-30.
Jesús se presenta ante nosotros como el Hijo de Dios, nos revela su divinidad y nos invita a creer en Él para tener la vida eterna. Pero además de ser Hijo, es también Discípulo, porque hace lo que ve hacer al Padre, está subordinado a Él y la imita.
Aprendamos de Jesús este modo de ser discípulos.
En el Evangelio de hoy, Jn 5,1-16, Jesús se presenta ante nosotros como la verdadera "Casa de la Misericordia", curando a un hombre que llevaba muchísimos años enfermo. Porque a eso vino Jesús: a librarnos de la enfermedad y de la muerte.
El dolor, la enfermedad, las guerras y todo desorden no son parte del plan de Dios. Todo esto es consecuencia del pecado, que trajo la muerte al mundo. Pero Jesús vino a librarnos de esto, y en la cruz cargó con nuestras enfermedades para que ahora tú y yo no estemos atados y esclavizados.
¿Cómo no agradecer tanto amor?
Jn 4,43-54.
Hoy Jesús se presenta como dador de vida. En este texto descubriremos su gran misericordia y su poder, ya que le veremos curando a distancia a un muchacho a punto de morir. También podremos ver la gran fe del padre de este muchacho, que nos enseña a creer más allá de lo que podamos ver.
Pidámosle al Señor que aumente nuestra fe, para que se haga efectivo en nosotros ese gran poder de Jesús y nos sane.
En el Evangelio de hoy (Jn 3,14-21) Jesús nos explica que Él será levantado en la cruz para que todo el que crea tenga vida eterna. Porque a eso vino Jesús: a morir en la cruz para darnos la vida eterna.
En las palabras que hoy escucharemos puede condensarse toda la Buena Noticia, todo el Evangelio, todo el mensaje de salvación: «Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna».
Lc 18,9-14.
Hoy Jesús nos enseña cómo debemos orar, cuál es la forma de orar que agrada a Dios: con humildad, con sencillez, reconociéndonos pecadores delante de Él.
También descubriremos qué es la JUSTIFICACIÓN, qué significa que hemos sido justificados por Jesucristo. ¡Escucha la Lectio Divina de este día! Seguramente Dios hablará a tu corazón.
En el Evangelio de hoy, Mc 12,28-34, Jesús nos enseña que Dios nos creó para AMAR: para amarlo a Él y para amarnos entre nosotros. Y cuando no vivimos así, amando; cuando no cumplimos con el fin para el que fuimos creados, nos enfermamos física, mental y espiritualmente porque no alcanzamos la plenitud.
Solamente cuando amamos nos sentimos plenos. Nadie nos puede arrebatar la plenitud que nos da el servicio por amor.
Por eso hoy debemos preguntarnos: ¿Quién ocupa el primer lugar en mi corazón? ¿Es Dios el primer amor de mi vida? Y ¿cuánto amo a mis hermanos? Pidámosle al Señor que nos dé la revelación de este misterio del amor.
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