Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación

Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación

By Rosario de la AuroraReligion & SpiritualityChristianity
Download on the App Store

Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación episodes

  • Evangelio del Sábado 10 de Mayo. Jn. 6, 60-69

    Jn 6,60-69.


    Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?".

    Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza?

    ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?

    El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.

    Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.

    Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".

    Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.

    Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?".

    Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.

    Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios".

    6 min
  • Evangelio del Jueves 8 de Mayo. Jn. 6, 44-51

    Juan 6, 44-51

    En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre.


    Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida".

    5 min
  • Evangelio del Miércoles 7 de Mayo. Juan 6,35-40

    Jn 6,35-40.


    Jesús dijo a la gente: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.

    Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen.

    Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré,

    porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.

    La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.

    Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día".

    5 min
  • Evangelio del Martes 6 de Mayo. Jn. 6, 30-35

    Jn 6,30-35.


    La gente dijo a Jesús: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?

    Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo".

    Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo;

    porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo".

    Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan".

    Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.

    6 min
  • Evangelio del Lunes 5 de Mayo. Juan 6,22-29

    Jn 6,22-29.


    Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.

    Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias.

    Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

    Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?".

    Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.

    Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello".

    Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?".

    Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".

    5 min
  • Evangelio del Domingo 4 de Mayo. Jn. 21, 1-19

    Jn 21,1-19.


    Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así:

    estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.

    Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "Vamos también nosotros". Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.

    Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él.

    Jesús les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo para comer?". Ellos respondieron: "No".

    El les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla.

    El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: "¡Es el Señor!". Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua.

    Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.

    Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan.

    Jesús les dijo: "Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar".

    Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió.

    Jesús les dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres", porque sabían que era el Señor.

    Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado.

    Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.

    Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?". El le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".

    Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas".

    Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.

    Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras".

    De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".

    6 min
  • Evangelio del Sábado 3 de Mayo. Apóstoles Felipe y Santiago. Jn. 14,6-14

    Jn 14,6-14.


    Jesús dijo a Tomás: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

    Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".

    Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta".

    Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'?

    ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.

    Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.

    Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre."

    Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

    Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré."

    6 min
  • Evangelio del Viernes 2 de Mayo. Jn. 6,1-15

    Jn 6,1-15.


    Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades.

    Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos.

    Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.

    Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.

    Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para darles de comer?".

    El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.

    Felipe le respondió: "Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan".

    Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:

    "Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?".

    Jesús le respondió: "Háganlos sentar". Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres.

    Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.

    Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada".

    Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.

    Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: "Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo".

    Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

    6 min
  • Evangelio del Jueves 1 de Mayo. Juan 3,31-36

    Jn 3,31-36.


    El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo

    da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio.

    El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.

    El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida.

    El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos.

    El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

    5 min
  • Evangelio del Miércoles 30 de Abril. Juan 3,16-21.

    Jn 3,16-21.


    Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.

    Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

    El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

    En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.

    Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.

    En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.

    5 min

About Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación

From the publisher's feed

Meditación diaria del Santo Evangelio, oraciones como El Santo Rosario, la Coronilla de la Divina Misericordia, Novenas, Vida de Santos, Homilias, Predicaciones y Testimonios, todo para Alabanza y…

More shows like Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación

BBVA Aprendemos juntos by BBVA Podcast

BBVA Aprendemos juntos

227 Listeners