La combinación de alcohol y literatura es un cliché literario clásico, y muchos escritores famosos han sido alcohólicos, como Hemingway, Kerouac, Faulkner, O'Neill, Bukowski, Lowry, y Tennessee Williams.
Algunos críticos sostienen que, de no haber sido por su afición a la bebida, probablemente algunas grandes obras de la literatura no hubieran sido escritas.