Lecturas y Meditaciones

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Lecturas y Meditaciones episodes

  • Oseas 12


    Capítulo 12


    1  El pueblo de Israel se alimenta del viento;

    todo el día corre tras el viento del este.

    Amontonan mentiras y violencia;

    hacen una alianza con Asiria

    mientras mandan aceite de oliva a fin de comprar el apoyo de Egipto.


    2 Ahora el SEÑOR presenta cargos contra Judá.

    Está a punto de castigar a Jacob por todos sus caminos engañosos

    y cobrarle por todo lo que hizo.

    3 Aun en la matriz,

    Jacob luchó con su hermano;

    cuando se hizo hombre,

    hasta peleó con Dios.

    4 Sí, luchó con el ángel y venció.

    Lloró y clamó para que lo bendijera.

    Allá en Betel se encontró cara a cara con Dios

    y Dios habló con él,

    5 ¡el SEÑOR Dios de los Ejércitos Celestiales,

    el SEÑOR es su nombre!

    6 Así que ahora, vuélvete a tu Dios.

    Actúa con amor y justicia,

    y confía siempre en él.


    7 Pero no, la gente se comporta como astutos comerciantes

    que venden con balanzas fraudulentas;

    les encanta estafar.

    8 Israel se jacta: «¡Yo soy rico!

    ¡Sin ayuda de nadie hice una fortuna!

    ¡Nadie me ha descubierto haciendo trampas!

    ¡Mi historial es impecable!».


    9 «Pero yo soy el SEÑOR tu Dios,

    quien te rescató de la esclavitud en Egipto.

    Y te haré habitar otra vez en carpas

    como lo haces cada año en el Festival de las Enramadas.

    10 Yo envié a mis profetas para advertirte

    con numerosas visiones y parábolas».


    11 Pero la gente de Galaad no vale nada

    debido a su idolatría.

    Y en Gilgal también sacrifican toros;

    sus altares están en filas como montones de piedra

    a lo largo de los bordes de un campo arado.

    12 Jacob huyó a la tierra de Aram

    y allí, a cambio de pastorear ovejas, ganó una esposa.

    13 Luego, por medio de un profeta,

    el SEÑOR sacó de Egipto a los descendientes de Jacob;

    y fueron protegidos

    por el mismo profeta.

    14 Pero el pueblo de Israel

    amargamente ha provocado al SEÑOR,

    ahora el Señor los sentenciará a muerte

    en pago por sus pecados.



    Nueva Traducción Viviente

    3 min
  • Oseas 11


    Capítulo 11


    El amor del SEÑOR por Israel


    1 »Cuando Israel era niño, yo lo amé,

    y de Egipto llamé a mi hijo;

    2 pero cuanto más lo llamaba,

    más se alejaba de mí

    y ofrecía sacrificios a las imágenes de Baal

    y quemaba incienso a ídolos.

    3 Yo mismo le enseñé a Israel a caminar,

    llevándolo de la mano;

    pero no sabe ni le importa

    que fui yo quien lo cuidó.

    4 Guié a Israel

    con mis cuerdas de ternura y de amor.

    Quité el yugo de su cuello

    y yo mismo me incliné para alimentarlo.


    5 »Sin embargo, como mi pueblo se niega a regresar a mí,

    regresará a Egipto

    y será forzado a servir a Asiria.

    6 La guerra, como un torbellino, pasará por sus ciudades;

    los enemigos derribarán sus puertas.

    Los destruirán,

    atrapándolos en sus propios planes malignos.

    7 Pues mi pueblo está decidido a abandonarme.

    Aunque me llaman el Altísimo

    no me honran de verdad.


    8 »Oh, Israel, ¿cómo podría abandonarte?

    ¿Cómo podría dejarte ir?

    ¿Cómo podría destruirte como a Adma

    o demolerte como a Zeboim?

    Mi corazón está desgarrado dentro de mí

    y mi compasión se desborda.

    9 No, no desataré mi ira feroz.

    No destruiré por completo a Israel,

    ya que no soy un simple mortal, soy Dios.

    Yo soy el Santo que vive entre ustedes

    y no vendré a destruir.

    10 Pues algún día la gente me seguirá.

    Yo, el SEÑOR, rugiré como un león.

    Y cuando ruja,

    mi pueblo regresará temblando del occidente.

    11 Vendrán de Egipto como una bandada de aves.

    Regresarán de Asiria temblando como palomas

    y los traeré de regreso a casa»,

    dice el SEÑOR.


    Cargos contra Israel y Judá


    12 Israel me rodea con mentiras y engaño,

    pero Judá todavía obedece a Dios

    y es fiel al Santo.



    Nueva Traducción Viviente

    3 min
  • Oseas 10


    Capítulo 10


    Juicio de Dios contra Israel


    1 Qué próspero es Israel,

    una vid frondosa llena de uvas.

    Pero mientras más se enriquece la gente,

    más altares paganos construye.

    Cuanto más abundantes sus cosechas,

    tanto más hermosas sus columnas sagradas.

    2 El corazón de los israelitas es inconstante;

    ellos son culpables y deben ser castigados.

    El SEÑOR derribará sus altares

    y hará pedazos sus columnas sagradas.

    3 Entonces dirán: «No tenemos rey

    porque no temimos al SEÑOR.

    Pero aun si tuviéramos un rey, ¿qué podría hacer por nosotros?».

    4 La gente habla palabras vacías

    y hace pactos que no tiene intención de cumplir.

    Así que la injusticia brota en medio de ellos

    como hierbas venenosas en el campo de un agricultor.


    5 La gente de Samaria tiembla de miedo

    por lo que pudiera ocurrirle a su ídolo, el becerro en Bet-avén.

    El pueblo está de luto y los sacerdotes se lamentan

    porque la gloria del ídolo será quitada.

    6 Este ídolo será llevado a Asiria,

    un regalo para el gran rey.

    Se burlarán de Efraín e Israel será avergonzado

    porque confiaron en ese ídolo.

    7 Samaria y su rey serán arrancados;

    flotarán a la deriva como un madero sobre las olas del mar.

    8 Y los santuarios paganos de Avén, donde Israel pecaba, se derrumbarán.

    Alrededor de sus altares crecerán espinos y cardos.

    Suplicarán a los montes: «¡Entiérrennos!»

    y rogarán a las colinas: «¡Caigan sobre nosotros!».


    9 Dice el SEÑOR: «¡Oh Israel, desde los tiempos de Guibeá,

    hay tan solo pecado y más pecado!

    No has mejorado en absoluto.

    ¿Acaso no fue justo que los hombres perversos de Guibeá fueran atacados?

    10 Ahora, cuando concuerde con mis planes,

    también a ustedes los atacaré.

    Llamaré a los ejércitos de las naciones

    para castigarlos por sus múltiples pecados.


    11 »Israel es como una vaquilla entrenada que pisotea el grano,

    un trabajo fácil que le encanta.

    Pero yo pondré un yugo pesado sobre su tierno cuello.

    Forzaré a Judá a tirar el arado

    y a Israel a labrar la tierra dura.

    12 Yo dije: “Planten buenas semillas de justicia,

    y levantarán una cosecha de amor.

    Aren la dura tierra de sus corazones,

    porque ahora es tiempo de buscar al SEÑOR

    para que él venga

    y haga llover justicia sobre ustedes”.


    13 »Sin embargo, han cultivado perversidad

    y han levantado una abundante cosecha de pecados.

    Han comido el fruto de la mentira,

    confiando en su poderío militar

    y creyendo que los grandes ejércitos

    podrían mantener a su nación a salvo.

    14 Ahora los terrores de la guerra

    se levantarán entre su gente.

    Todas sus fortificaciones caerán,

    tal como Salmán destruyó a Bet-arbel.

    Allí, a las madres y a los niños

    los estrellaron contra el suelo hasta matarlos.

    15 Habitantes de Betel, debido a su gran maldad,

    les espera el mismo destino.

    Cuando amanezca el día del juicio,

    el rey de Israel será completamente destruido.



    Nueva Traducción Viviente

    5 min
  • Meditación: ”Al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre.” (Romanos 16:27)
    *Meditación**”Al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre.”* (Romanos16:27)La sabiduría de Dios es como un hilo que corre a través de toda la Biblia. Así loatestigua la Escritura: “Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y lainteligencia... con Él está el poder y la sabiduría; suyo es el que yerra, y el que haceerrar” (Job 12:13, 16). “¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todasellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios” (Sal. 104:24). “Jehová consabiduría fundó la tierra; Afirmó los cielos con inteligencia” (Pr. 3:19). “Sea bendito elnombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría” (Dn.2:20). “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante lasabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Co.1:21). “Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría... ” (1 Co. 1:30).La sabiduría de Dios se refiere a Su perfecta visión, inerrante discernimiento ydecisiones infalibles. Alguien la ha definido como la habilidad para producir losmejores resultados con los mejores medios. Es más que mero conocimiento; es lacapacidad de usar ese conocimiento adecuadamente.Todas las obras de Dios proclaman Su sabiduría. El maravilloso diseño del cuerpohumano, por ejemplo, es un elocuente tributo a ella.Y vemos la sabiduría en el plan de salvación. El evangelio nos dice cómo ha sidopagada la pena del pecado, la justicia de Dios vindicada, Su misericordia dispensadajustamente, y el creyente en Cristo está mucho mejor que lo que pudiera estar si Adánno hubiese caído.Ahora que somos salvos, la sabiduría de Dios reconforta nuestras almas con tiernaspalabras de consuelo. Nuestro Dios es tan sabio que nunca comete errores. Aunque hayacosas en la vida que en ocasiones no podemos entender, sabemos que Él no se puedeequivocar.Podemos confiarnos plenamente a Su dirección. Dios conoce el final desde elprincipio, y sabe de senderos de bendición que nosotros ignoramos por completo. Sucamino es perfecto.Finalmente, nuestro Señor desea que crezcamos en sabiduría. Debemos ser sabios parael bien (Ro. 16:19). Hemos de andar con prudencia y cordura, como sabios,aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos (Ef. 5:15-16). Debemos serastutos como serpientes, y sencillos como palomas (Mt. 10:16).
    5 min
  • Oseas 9


    Capítulo 9


    Oseas anuncia el castigo de Israel


    1 Oh pueblo de Israel,

    no te alegres como lo hacen otras naciones.

    Pues has sido infiel a tu Dios,

    alquilándote como una prostituta

    y rindiendo culto a otros dioses en cada campo de trillar.

    2 Ahora tus cosechas serán insuficientes para alimentarte;

    no habrá uvas para hacer vino nuevo.

    3 Ya no podrás quedarte aquí en la tierra del SEÑOR.

    En cambio, volverás a Egipto, y en Asiria comerás alimentos ceremonialmente impuros.

    4 Allí no presentarás ofrendas de vino al SEÑOR

    y ninguno de tus sacrificios lo agradará.

    Serás inmundo como el alimento tocado por una persona que está de luto.

    Todo el que presente tales sacrificios quedará contaminado.

    Ellos mismos podrán comer esta comida

    pero no podrán ofrecerla al SEÑOR.

    5 Entonces, ¿qué harás en los días de los festivales?

    ¿Cómo celebrarás los festivales del SEÑOR?

    6 Aunque escapes de la destrucción a manos de Asiria,

    Egipto te vencerá y Menfis te enterrará.

    La ortiga se apoderará de tus tesoros de plata

    y la zarza invadirá tus casas arruinadas.


    7 Ha llegado la hora del castigo de Israel;

    ha llegado el día del pago merecido.

    Pronto Israel se dará perfecta cuenta de esto.

    A causa de tu gran pecado y hostilidad

    dices: «¡Los profetas están locos

    y los hombres inspirados son necios!».

    8 El profeta es un centinela sobre Israel para mi Dios,

    sin embargo, dondequiera que va le tienden trampas.

    Hasta en la casa de Dios enfrenta hostilidad.

    9 Lo que hace mi pueblo es tan depravado

    como lo que se hizo en Guibeá hace mucho tiempo.

    Dios no olvidará;

    sin falta los castigará por sus pecados.


    10 Dice el SEÑOR: «Oh Israel, cuando te encontré por primera vez,

    fue como encontrar uvas frescas en el desierto.

    Cuando vi a tus antepasados,

    fue como ver los primeros higos maduros de la temporada.

    Pero después me abandonaron por Baal-peor

    y se entregaron a ese ídolo vergonzoso.

    En poco tiempo se volvieron viles,

    tan viles como el dios al que rinden culto.

    11 La gloria de Israel saldrá volando como un ave,

    porque tus hijos no nacerán,

    ni crecerán en la matriz,

    ni siquiera serán concebidos.

    12 Aunque algunos de tus hijos lleguen a crecer,

    yo te los arrebataré.

    Será un día terrible cuando me aleje

    y te deje solo.

    13 He visto a Israel llegar a ser tan hermoso como Tiro.

    Pero ahora Israel sacará a sus hijos para ser masacrados».


    14 Oh SEÑOR, ¿qué debería pedir para tu pueblo?

    Pediré matrices que no den a luz

    y pechos que no den leche.


    15 Dice el SEÑOR: «Toda su perversidad empezó en Gilgal;

    allí comencé a odiarlos.

    A causa de sus malas acciones

    los sacaré de mi tierra.

    Ya no los amaré

    porque todos sus líderes son rebeldes.

    16 El pueblo de Israel ha sido derribado.

    Sus raíces se han secado

    y no darán más fruto.

    Y si dan a luz,

    yo mataré a sus amados hijos».


    17 Mi Dios rechazará al pueblo de Israel

    porque no quiere escuchar ni obedecer.

    Será un vagabundo,

    sin hogar entre las naciones....

    5 min
  • Oseas 8


    Capítulo 8


    Israel cosecha un torbellino


    1 »¡Toquen alarma!

    El enemigo desciende como un águila sobre el pueblo del SEÑOR,

    porque rompieron mi pacto

    y se rebelaron contra mi ley.

    2 Ahora Israel me suplica:

    “¡Ayúdanos, porque tú eres nuestro Dios!”.

    3 Pero es demasiado tarde.

    Los israelitas rechazaron lo bueno,

    y ahora sus enemigos los perseguirán.

    4 El pueblo de Israel nombró reyes sin mi consentimiento

    y príncipes sin mi aprobación.

    Fabricaron ídolos de plata y oro para sí mismos

    y así provocaron su propia destrucción.


    5 »Oh Samaria, yo rechazo este becerro,

    este ídolo que te has hecho.

    Mi furia arde contra ti.

    ¿Hasta cuándo serás incapaz de estar sin culpa?

    6 Este becerro que adoras, oh Israel,

    ¡lo hiciste con tus propias manos!

    ¡No es Dios!

    Por lo tanto debe ser hecho pedazos.


    7 »Sembraron vientos

    y cosecharán torbellinos.

    Los tallos de grano se marchitan

    y no producen nada para comer.

    Y aun si hubiera grano,

    lo comerían los extranjeros.

    8 El pueblo de Israel ha sido tragado;

    ahora está tirado en medio de las naciones como una olla vieja y descartada.

    9 Como asno salvaje en celo,

    los israelitas se han ido a Asiria.

    Se vendieron

    y se entregaron a muchos amantes.

    10 Pero aunque se han vendido a muchos aliados,

    ahora los reuniré para el juicio.

    Entonces se retorcerán

    bajo la opresión del gran rey.


    11 »¡Israel construyó muchos altares para quitar el pecado,

    pero estos mismos altares se convirtieron en lugares para pecar!

    12 A pesar de que les di todas mis leyes,

    actúan como si esas leyes no se aplicaran a ellos.

    13 El pueblo de Israel ama sus ceremonias de sacrificio,

    pero para mí, todos sus sacrificios no tienen sentido.

    Yo haré responsable a mi pueblo de sus pecados

    y lo castigaré;

    ellos volverán a Egipto.

    14 Israel se olvidó de su Hacedor y construyó grandes palacios,

    y Judá fortificó sus ciudades.

    Por lo tanto, haré descender fuego sobre sus ciudades

    y quemaré sus fortalezas».



    Nueva Traducción Viviente

    4 min
  • Oseas 7


    Capítulo 7


    Israel ama la perversidad


    1 »Yo quiero sanar a Israel, pero sus pecados son demasiado grandes.

    Samaria está llena de mentirosos.

    ¡Hay ladrones adentro

    y bandidos afuera!

    2 La gente no se da cuenta

    de que los estoy mirando.

    Están cercados por sus acciones pecaminosas

    y yo las veo todas.


    3 »El pueblo entretiene al rey con sus perversidades

    y los príncipes se ríen de todas las mentiras del pueblo.

    4 Son todos adúlteros,

    siempre ardiendo con pasión.

    Son como un horno que se mantiene caliente

    mientras el panadero prepara la masa.

    5 Durante una fiesta del rey, los príncipes se emborrachan con vino,

    y se entregan a la juerga con los que se burlan de ellos.

    6 Sus corazones son como un horno

    recalentado con intriga.

    Sus maquinaciones humean durante la noche

    y por la mañana estallan en un incendio violento.

    7 Como un horno ardiente,

    consumen a sus líderes.

    Matan a sus reyes uno tras otro,

    y nadie clama a mí en busca de ayuda.


    8 »El pueblo de Israel se mezcla con paganos de otras naciones,

    ¡y se vuelven tan inútiles como un pastel a medio cocer!

    9 El rendir culto a dioses ajenos consume sus fuerzas,

    pero ellos ni cuenta se dan.

    Su cabello se ha encanecido

    pero no se dan cuenta de que están viejos y débiles.

    10 Su arrogancia testifica en su contra,

    sin embargo, no se vuelven al SEÑOR su Dios,

    ni siquiera tratan de encontrarlo.


    11 »El pueblo de Israel se ha vuelto como palomas, necias y tontas;

    primero clama a Egipto en busca de ayuda y luego vuela a Asiria.

    12 Pero mientras revolotean,

    arrojaré mi red sobre ellos

    y los derribaré como a un pájaro que cae del cielo.

    Los castigaré por todo el mal que hacen.


    13 »¡Qué aflicción les espera a los que me han abandonado!

    Déjenlos morir porque se han rebelado contra mí.

    Yo deseaba redimirlos

    pero han dicho mentiras de mí.

    14 En lugar de invocarme con corazón sincero

    se quedan sentados en sus sillones y se lamentan.

    Se hacen cortadas en el cuerpo y suplican grano y vino nuevo a dioses ajenos

    y se alejan de mí.

    15 Yo los entrené y los hice fuertes,

    pero ahora, traman maldades en mi contra.

    16 Miran en todas partes menos al Altísimo.

    Son tan inútiles como un arco torcido.

    Sus líderes morirán a manos de sus enemigos

    a causa de su insolencia hacia mí.

    Entonces el pueblo de Egipto

    se reirá de ellos.



    Nueva Traducción Viviente

    4 min
  • Oseas 6


    Capítulo 6


    Un llamado al arrepentimiento


    1 «Vengan, volvámonos al SEÑOR.

    Él nos despedazó,

    pero ahora nos sanará.

    Nos hirió,

    pero ahora vendará nuestras heridas.

    2 Dentro de poco tiempo él nos restaurará,

    para que podamos vivir en su presencia.

    3 ¡Oh, si conociéramos al SEÑOR!

    Esforcémonos por conocerlo.

    Él nos responderá, tan cierto como viene el amanecer

    o llegan las lluvias a comienzos de la primavera».


    4 «Oh Israel y Judá,

    ¿qué debo hacer con ustedes? —pregunta el SEÑOR—.

    Pues su amor se desvanece como la niebla de la mañana

    y desaparece como el rocío a la luz del sol.

    5 Envié mis profetas para destrozarlos,

    para aniquilarlos con mis palabras;

    con juicios tan inevitables como la luz.

    6 Quiero que demuestren amor,

    no que ofrezcan sacrificios.

    Más que ofrendas quemadas,

    quiero que me conozcan.

    7 Pero igual que Adán, ustedes rompieron mi pacto

    y traicionaron mi confianza.


    8 »Galaad es una ciudad de pecadores,

    marcada con huellas de sangre.

    9 Los sacerdotes forman bandas de asaltantes

    que esperan para emboscar a sus víctimas.

    Asesinan a los viajeros en el camino a Siquem

    y cometen toda clase de pecados.

    10 Sí, he visto cosas horribles en Efraín e Israel:

    ¡Mi pueblo se ha contaminado por prostituirse con otros dioses!


    11 »Oh Judá, también a ti te espera una cosecha de castigo,

    a pesar de que yo deseaba volver el bienestar de mi pueblo.



    Nueva Traducción Viviente

    3 min
  • Meditando en el "Salmo 3"
    *Meditación**Salmo 3*¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!Muchos son los que se levantan contra mí. 2 Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. 3 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 4 Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. 5 Yo me acosté y dormí,Y desperté, porque Jehová me sustentaba. 6 No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. 7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. 8 La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición. Los antecedentes históricos de este Salmo se encuentran en el capítulo quince del Libro Segundo de Samuel. El amado hijo de David, Absalom, roba los corazones de los israelitas, y luego se rebela contra su padre. Es una experiencia de lo más humillante y angustiosa descubrir que la propia carne de uno, a la que uno ha cuidado y abrigado, se convierte en el peor enemigo. Podríamos hacer una aplicación de esta historia, diciendo que lo que Absalom vino a ser para David, el yo, o la mente carnal, vendrá a serlo para nosotros más tarde o más temprano, si, como él, caemos en tentación y pecado. La carne guerrea contra el Espíritu. Este Salmo puede ser leído provechosamente con el capítulo siete de Romanos. El salmista sufre aquí las agonías y los goces de un alma que pasa de la muerte a la vida; o del poder del enemigo a la libertad y alegría de la salvación de Dios. Observemos algunas cosas:I. Su enemigo. Era numeroso. «¡Cuánto se han multiplicado mis enemigos!» (v. 1). Y ellos se gloriaban contra él. Decían: «No hay para él salvación en Dios» (v. 2). En triste apuro se encuentra ciertamente aquella alma excluida de la «ayuda de Dios». Pero los hombres cegados por el pecado son incapaces de formarse un juicio adecuado de un caso como este. Este mismo escarnio lo arrojaron contra nuestro Señor cuando Él colgaba de la Cruz. «Ha puesto su confianza en Dios; líbrele ahora si le quiere». Lo que parece fracaso y derrota a los ojos de los enemigos, puede ser solo el método de Dios para llevarnos a una mayor experiencia de las riquezas de su gracia.II. Su fe. «Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza» (v. 3). Mientras los incrédulos están diciendo: «No hay para él salvación en Dios», el creyente se está gozando en la consciencia de que Dios está a su alrededor como escudo protector, y de que él está ahora en Dios. Estando en Dios, Dios viene a ser su gloria y aquel que levanta su cabeza. Mi Escudo, mi Gloria, mi Levantador. Se mantiene firme, como Moisés, como viendo al Invisible. El corazón que en Él confía será socorrido (Sal. 28:7).III. Su testimonio. «Clamé a Jehová, y Él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sostenía» (vv. 4, 5). Selah. Ésta es una palabra confortadora. Él oró, y el Señor le oyó, y lo liberó de todos sus temores y ansiedades, y pudo echarse y dormir apaciblemente, porque el Señor le sostuvo. La oración de fe salvará a los atemorizados lo mismo que a los enfermos. El apóstol Santiago dice: «¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración» (5:13). Será guardado en completa paz aquel cuyo pensamien
    9 min
  • Oseas 5

    Capítulo 5

    Fracaso de los líderes de Israel


    1 »Escuchen esto, ustedes sacerdotes.

    Presten atención, líderes de Israel.

    Escuchen, miembros de la familia real.

    Se ha pronunciado sentencia contra ustedes

    porque han llevado al pueblo a una trampa,

    al rendirles culto a ídolos en Mizpa y Tabor.

    2 Sí, ustedes cavaron un gran pozo para atraparlos en la arboleda de Acacia.

    Pero yo ajustaré cuentas con ustedes por lo que hicieron.

    3 Yo sé cómo eres, oh Efraín.

    No puedes esconderte de mí, oh Israel.

    Me abandonaste como una prostituta deja a su esposo;

    estás totalmente contaminada.

    4 Tus acciones no te permiten volver a tu Dios.

    Eres prostituta hasta la médula

    y no conoces al SEÑOR.


    5 »La arrogancia de Israel testifica en su propia contra;

    Israel y Efraín tropezarán bajo el peso de su culpa.

    Judá también caerá con ellas.

    6 Cuando vengan con sus manadas y rebaños

    para ofrecer sacrificios al SEÑOR,

    no lo encontrarán,

    porque él se ha apartado de ellos.

    7 Traicionaron el honor del SEÑOR,

    engendrando hijos que no son de él.

    Ahora su falsa religión los devorará

    junto con sus riquezas.


    8 »¡Toquen alarma en Guibeá!

    ¡Hagan sonar la trompeta en Ramá!

    ¡Den el grito de guerra en Bet-avén!

    ¡Entren en batalla, oh guerreros de Benjamín!

    9 Una cosa es segura, Israel:

    en el día de tu castigo,

    te convertirás en un montón de escombros.


    10 »Los líderes de Judá han llegado a ser como ladrones,

    por lo tanto, derramaré mi enojo sobre ellos como una cascada.

    11 El pueblo de Israel será aplastado y demolido por mi juicio,

    porque están decididos a rendir culto a ídolos.

    12 Destruiré a Israel como la polilla consume la lana.

    Dejaré a Judá tan débil como madera podrida.


    13 »Cuando Israel y Judá vieron lo enfermos que estaban,

    Israel acudió a Asiria

    y a su gran rey,

    pero éste no pudo ayudarlos ni curarlos.

    14 Seré como un león a Israel,

    como un león joven y fuerte a Judá.

    ¡Los despedazaré!

    Me los llevaré

    y no quedará nadie para rescatarlos.

    15 Entonces regresaré a mi lugar,

    hasta que reconozcan su culpa y se vuelvan a mí.

    Pues tan pronto lleguen las dificultades,

    me buscarán de todo corazón».



    Nueva Traducción Viviente

    4 min

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