Lecturas y Meditaciones

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Lecturas y Meditaciones episodes

  • Ezequiel 47


    Capítulo 47


    El río de sanidad


    1 En mi visión, el hombre me llevó nuevamente a la entrada del templo. Allí vi una corriente de agua que fluía hacia el oriente por debajo de la puerta del templo y pasaba por la derecha de la parte sur del altar. 2 El hombre me llevó hacia afuera del muro por la puerta norte y me condujo hasta la entrada oriental. Allí pude ver que el agua fluía por el lado sur de la entrada oriental.

    3 Me llevó a lo largo de la corriente de agua y, mientras avanzábamos, él iba midiendo; cuando llegamos a quinientos treinta metros, me llevó a través de la corriente. El agua me llegaba a los tobillos. 4 Midió otros quinientos treinta metros y una vez más me llevó a través de la corriente. Esta vez el agua me llegaba hasta las rodillas. Después de otros quinientos treinta metros, el agua me alcanzaba la cintura. 5 Luego midió otros quinientos treinta metros y el río ya era demasiado profundo para cruzarlo caminando. Había buena profundidad para nadar, pero demasiada para atravesarlo a pie.

    6 Me preguntó: «Hijo de hombre, ¿has estado observando?». Después me llevó de regreso por la orilla del río. 7 Al volver, me sorprendió ver muchos árboles que crecían a ambos lados del río. 8 Entonces me dijo: «Este río fluye hacia el oriente, atraviesa el desierto y desemboca en el valle del mar Muerto. Esta corriente hará que las aguas saladas del mar Muerto se vuelvan puras y dulces. 9 Vivirán cantidad de criaturas vivientes por donde llegue el agua de este río. Abundarán los peces en el mar Muerto, pues sus aguas se volverán dulces. Florecerá la vida a donde llegue esta agua. 10 Habrá pescadores a lo largo de las costas del mar Muerto. Desde En-gadi hasta En-eglaim, toda la costa estará cubierta de redes secándose al sol. El mar Muerto se llenará de toda clase de peces, igual que en el Mediterráneo; 11 pero los pantanos y las ciénagas no se purificarán, quedarán salados. 12 A ambas orillas del río crecerá toda clase de árboles frutales. Sus hojas nunca se marchitarán ni caerán y sus ramas siempre tendrán fruto. Cada mes darán una nueva cosecha, pues se riegan con el agua del río que fluye del templo. Los frutos servirán para comer, y las hojas se usarán para sanar».


    Límites para la tierra


    13 Esto dice el SEÑOR Soberano: «La tierra para las doce tribus de Israel se dividirá de la siguiente manera: los descendientes de José recibirán dos porciones de tierra. 14 Las demás tribus recibirán partes iguales. Yo juré solemnemente que daría esta tierra a los antepasados de ustedes y ahora pasará a sus manos como posesión.


    15 »Estos son los límites de la tierra: el límite norte irá desde el mar Mediterráneo hacia Hetlón luego seguirá por Lebo-hamat hasta Zedad 16 y de allí se extenderá a Berota y Sibraim, que están en la frontera entre Damasco y Hamat, y finalmente hacia Hazar-haticón, en la frontera con Haurán. 17 De modo que el límite norte irá desde el mar Mediterráneo hasta Hazar-enán, en la frontera entre Hamat al norte y Damasco al sur.

    18 »La frontera oriental arranca entre Haurán y Damasco, y desciende al sur por el río Jordán, entre Israel y Galaad, pasa el mar Muerto y sigue en dirección sur hasta llegar a Tamar. Esta será la frontera oriental.

    19 »La frontera sur irá en dirección occidental desde Tamar hasta las aguas de Meriba en Cades y desde allí seguirá el curso del arroyo de Egipto hasta el mar Mediterráneo. Esta será la frontera sur.

    20 »Por el lado occidental, la frontera será el mar Mediterráneo, desde la frontera sur hasta el punto donde comienza la frontera norte, frente a Lebo-hamat.


    21 Dividan la tierra entre las tribus de Israel dentro de estos límites. 22 Repártanse la tierra como asignación para ustedes y para los extranjeros que se hayan...

    6 min
  • Ezequiel 46


    Capítulo 46


    1 »”Esto dice el SEÑOR Soberano: la puerta oriental del atrio interior permanecerá cerrada durante los seis días laborables de cada semana, pero se abrirá los días de descanso y los días de celebración de luna nueva. 2 El príncipe entrará a la antesala de la entrada desde afuera. Luego se quedará de pie junto al poste de la puerta de entrada mientras el sacerdote ofrece su ofrenda quemada y su ofrenda de paz. Se inclinará en adoración dentro del pasillo de la entrada y luego regresará por donde entró. La puerta no se cerrará hasta el anochecer. 3 La gente común se inclinará y adorará al SEÑOR delante de esta entrada los días de descanso y los días de celebración de luna nueva.

    4 »”Cada día de descanso el príncipe presentará al SEÑOR una ofrenda quemada de seis corderos y un carnero, todos sin defecto. 5 Para acompañar al carnero, presentará una ofrenda de grano de una canasta de harina selecta y con cada cordero la cantidad de harina que él decida y tendrá que ofrecer unos cuatro litros de aceite de oliva por cada canasta de harina. 6 En las celebraciones de luna nueva, llevará un becerro, seis corderos y un carnero, todos sin defecto. 7 Junto con el becerro presentará una canasta de harina selecta como ofrenda de grano. Junto con el carnero presentará otra canasta de harina y con cada cordero ofrecerá la cantidad de harina que decida. Con cada canasta de harina deberá ofrecer unos cuatro litros de aceite de oliva.

    8 »”El príncipe tendrá que entrar por la puerta por medio de la antesala y saldrá por el mismo lugar. 9 En cambio, durante los festivales religiosos, cuando algunos del pueblo entren por la puerta norte para adorar al SEÑOR, tendrán que salir por la puerta sur; y los que entraron por la puerta sur deberán salir por la puerta norte. Nunca saldrán por donde entraron, sino que utilizarán siempre la entrada opuesta. 10 En esas ocasiones el príncipe entrará y saldrá con el pueblo.

    11 »”Entonces en las fiestas especiales y los festivales sagrados, la ofrenda de grano consistirá de una canasta de harina selecta con cada becerro, otra canasta de harina con cada carnero y la cantidad de harina que el príncipe decida presentar con cada cordero. Con cada canasta de harina, habrá que entregar unos cuatro litros de aceite de oliva. 12 Cuando el príncipe presente al SEÑOR una ofrenda quemada o una ofrenda de paz voluntaria, se le abrirá la puerta oriental al atrio interior y ofrecerá sus sacrificios como lo hace los días de descanso. Luego saldrá y cerrarán la puerta detrás de él.

    13 »”Cada mañana sacrificarás, como ofrenda quemada al SEÑOR, un cordero de un año sin defecto. 14 Junto con el cordero, se presentará también al SEÑOR una ofrenda de grano, que consistirá en unos tres kilos de harina selecta con casi un litro y medio de aceite de oliva para humedecer la harina selecta. Esta será una ley perpetua para ti. 15 El cordero, la ofrenda de grano y el aceite de oliva se entregarán como sacrificio diario, cada mañana, sin excepción.

    16 »”Esto dice el SEÑOR Soberano: si el príncipe le regala un terreno a uno de sus hijos como herencia, le pertenecerá al hijo y a sus descendientes para siempre. 17 Sin embargo, si el príncipe, de su herencia le obsequia un terreno a uno de sus siervos, el siervo sólo podrá conservarlo hasta el año de jubileo, que se celebra cada cincuenta años. Llegado ese tiempo, se devolverá el terreno al príncipe. En cambio, los regalos que el príncipe les dé a sus hijos, serán permanentes. 18 Además, el príncipe nunca podrá quitarle a nadie su tierra por la fuerza. Si le regala propiedades a sus hijos, tendrán que ser de su propia tierra, porque no deseo que ninguno de mi pueblo sea desalojado injustamente de su propiedad”».


    Las cocinas del templo


    19 En mi visión, el hombre me llevó por la entrada que...

    6 min
  • Meditando en el Salmo 23, el Salmo del Pastor

    Meditación

    SALMO 23

    Salmo de David.

    1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

    2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;

    Junto a aguas de reposo me pastoreará.

    3 Confortará mi alma;

    Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

    4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,

    No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

    Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

    5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

    Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

    6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

    Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

    13 min
  • Ezequiel 45


    Capítulo 45


    División de la tierra


    1 »”Cuando se repartan la tierra entre las tribus de Israel, deberán apartar una sección para el SEÑOR, la cual será su porción santa. Esa porción tendrá trece kilómetros con trescientos metros de largo por diez kilómetros con seiscientos metros de ancho. Toda el área será santa. 2 Una parte de esta tierra —un cuadrado de doscientos sesenta y cinco metros de lado— se apartará para el templo. A su alrededor se dejará libre una franja adicional de tierra de veintiséis metros y medio de ancho. 3 Dentro del terreno sagrado más extenso, midan una parcela de tierra de trece kilómetros con trescientos metros de largo y cinco kilómetros con trescientos metros de ancho. Allí se ubicará el santuario del Lugar Santísimo. 4 Esta área será santa, apartada para los sacerdotes que ofician ante el SEÑOR en el santuario. Allí estarán sus casas y allí también se pondrá mi templo. 5 La franja de tierra sagrada junto a esta área —también de trece kilómetros con trescientos metros de largo por cinco kilómetros con trescientos metros de ancho— se destinará a las viviendas de los levitas que trabajen en el templo. El lugar les pertenecerá a ellos y será un lugar para sus aldeas.

    6 »”Junto a la tierra sagrada más extensa habrá una porción de tierra, de trece kilómetros con trescientos metros de largo por dos kilómetros seiscientos cincuenta metros de ancho, la cual se apartará para construir una ciudad donde pueda vivir cualquier israelita.

    7 »”Apartarán también dos porciones de tierra especiales para el príncipe. La primera porción colindará con el lado oriental de las tierras sagradas y la ciudad, y la segunda colindará con el lado occidental. De modo que los límites extremos hacia el oriente y el occidente de las tierras del príncipe quedarán alineados con los límites oriental y occidental de los territorios de las tribus. 8 Estas dos porciones de tierra se le asignarán al príncipe. Entonces mis príncipes dejarán de oprimir a mi pueblo y de robarle; repartirán el resto de la tierra al pueblo, asignando una porción a cada tribu.


    Reglas para los príncipes


    9 »”Esto dice el SEÑOR Soberano: ¡basta ya, príncipes de Israel! Abandonen la violencia y la opresión, y hagan lo que es justo y correcto. Dejen de estafar a mi pueblo y de robarle su tierra. No los desalojen de sus casas, dice el SEÑOR Soberano. 10 Utilicen solamente pesas y balanzas legítimas, y medidas exactas, tanto para sólidos como para líquidos. 11 El homer será la unidad estándar para medir volúmenes. Tanto el efa como el bato equivaldrán a un décimo de homer. 12 La unidad estándar para medir pesos será el siclo de plata. Un siclo equivaldrá a veinte geras y sesenta siclos equivaldrán a una mina.


    Ofrendas y celebraciones especiales


    13 »”Tendrán que pagarle al príncipe el siguiente impuesto: una canasta de trigo o cebada por cada sesenta que cosechen, 14 el uno por ciento de su aceite de oliva 15 y una oveja o cabra por cada doscientas que haya en los rebaños de Israel. Esas serán las ofrendas de grano, ofrendas quemadas y ofrendas de paz que harán expiación por quienes las presenten, dice el SEÑOR Soberano. 16 Todo el pueblo de Israel debe contribuir y llevar esas ofrendas al príncipe. 17 Al príncipe le corresponderá proveer las ofrendas que se entregan en los festivales religiosos, las celebraciones de luna nueva, los días de descanso y todas las demás ocasiones similares. Él también proveerá las ofrendas por el pecado, las ofrendas quemadas, las ofrendas de grano, las ofrendas líquidas y las ofrendas de paz, para purificar a los israelitas y así hacerlos justos ante el SEÑOR.

    18 »”Esto dice el SEÑOR Soberano: a comienzos de la primavera, el primer día de cada año nuevo, sacrifica un becerro sin defecto para purificar el templo.

    7 min
  • Ezequiel 44


    Capítulo 44


    El príncipe, los levitas y los sacerdotes


    1 Luego el hombre me llevó nuevamente a la puerta oriental, ubicada en el muro exterior de la zona del templo, pero estaba cerrada. 2 Entonces el SEÑOR me dijo: «Esta entrada debe permanecer cerrada; nunca volverá a abrirse. Nadie jamás la abrirá ni entrará por ella, pues el SEÑOR, Dios de Israel, entró por aquí. Por lo tanto, permanecerá siempre cerrada. 3 Únicamente el príncipe podrá sentarse debajo de esta entrada para disfrutar de una comida en la presencia del SEÑOR; pero sólo podrá entrar y salir por la antesala de la entrada».

    4 Luego el hombre me llevó por la entrada norte hasta el frente del templo. Miré y vi que la gloria del SEÑOR llenaba el templo del SEÑOR, así que caí al suelo rostro en tierra.

    5 Entonces el SEÑOR me dijo: «Hijo de hombre, presta mucha atención. Usa los ojos y los oídos, y escucha atentamente todo lo que te diga sobre las ordenanzas acerca del templo del SEÑOR. Presta mucha atención a los procedimientos para usar las entradas y las salidas del templo. 6 Da a esos rebeldes, los israelitas, este mensaje de parte del SEÑOR Soberano: “¡Oh pueblo de Israel, basta ya con tus pecados detestables! 7 Has traído a extranjeros incircuncisos a mi santuario, gente que no tiene corazón para Dios. De ese modo, profanaste mi templo incluso mientras me ofrecías mi alimento: la grasa y la sangre de los sacrificios. Además de todos tus otros pecados detestables, rompiste mi pacto. 8 En lugar de proteger mis ritos sagrados, contrataste a extranjeros para que se encargaran de mi santuario.

    9 »”Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Soberano: ningún extranjero, ni siquiera los que vivan entre los israelitas, entrará en mi santuario si no se ha circuncidado y entregado al SEÑOR. 10 Además, los hombres de la tribu de Leví que me abandonaron cuando Israel se alejó de mí para rendir culto a ídolos tendrán que sufrir las consecuencias de su infidelidad. 11 Aun así podrán servir como guardias del templo y porteros, podrán matar los animales para las ofrendas quemadas y estar presentes para ayudar al pueblo. 12 Sin embargo, incitaron a mi pueblo a rendir culto a ídolos e hicieron que los israelitas cayeran en un pecado muy grave. Por eso hice un juramento solemne de que tendrán que sufrir las consecuencias por sus pecados, dice el SEÑOR Soberano. 13 No se les permite acercarse a mí para ministrar como sacerdotes. Tampoco se les permite tocar ninguno de mis objetos santos ni las ofrendas santas, pues deberán cargar con la vergüenza de todos los pecados detestables que cometieron. 14 Servirán como cuidadores del templo a cargo del trabajo de mantenimiento y las tareas generales.

    15 »”Sin embargo, los sacerdotes levitas de la familia de Sadoc continuaron sirviendo fielmente en el templo cuando los israelitas me abandonaron para rendir culto a ídolos. Estos hombres servirán como ministros míos. Estarán en mi presencia y ofrecerán la grasa y la sangre de los sacrificios, dice el SEÑOR Soberano. 16 Sólo ellos entrarán en mi santuario y se acercarán a mi mesa para servirme. Ellos cumplirán todos mis requisitos.

    17 »”Cuando entren por la puerta al atrio interior, deben vestir solamente ropa de lino. No se vestirán con lana cuando estén de turno en el atrio interior o en el templo mismo. 18 Llevarán puestos turbantes de lino y ropa interior de lino. No deberán vestir nada que los haga transpirar. 19 Cuando regresen al atrio exterior donde está el pueblo, tendrán que quitarse la ropa que usaron mientras me sirvieron. Dejarán esa ropa en las habitaciones sagradas y se cambiarán, a fin de no poner a nadie en peligro al transmitirle santidad con esa ropa.

    20 »”No se raparán la cabeza ni se dejarán crecer demasiado el cabello, sino que deberán recortárselo con frecuencia. 21 Los sacerdotes no...

    8 min
  • Ezequiel 42


    Capítulo 42


    Habitaciones para los sacerdotes


    1 Luego el hombre me llevó afuera del atrio del templo por la puerta norte. Entramos al atrio exterior y llegamos a un conjunto de habitaciones edificadas contra el muro norte del atrio interior. 2 Esta estructura tenía cincuenta y tres metros de largo y veintiséis metros con cincuenta centímetros de ancho; la entrada abría hacia el norte. 3 Un grupo de habitaciones daba al espacio del atrio interior que tenía diez metros con sesenta centímetros de ancho. Otro grupo de habitaciones daba al empedrado del atrio exterior. Ambos grupos tenían tres pisos de alto y estaban construidos uno frente al otro. 4 Entre los dos grupos de habitaciones se extendía un pasillo de cinco metros con treinta centímetros de ancho, que recorría los cincuenta y tres metros de largo del complejo, y todas las puertas daban al norte. 5 Cada uno de los dos pisos de arriba era más angosto que el de debajo, porque era necesario dejar espacio delante de ellos para los pasillos. 6 Dado que eran tres pisos y no tenían columnas de apoyo como las habitaciones de los atrios, cada piso de arriba comenzaba más atrás en relación con el piso de debajo. 7 Había un muro exterior de veintiséis metros con cincuenta centímetros de largo, que separaba las habitaciones del atrio exterior. 8 Este muro agregaba longitud al conjunto exterior de habitaciones, que medía sólo veintiséis metros con cincuenta centímetros de largo, mientras que el conjunto interior —las habitaciones que daban al templo— tenía cincuenta y tres metros de largo. 9 Desde el atrio exterior había una entrada a estas habitaciones por el oriente.

    10 En el lado sur del templo había dos grupos de habitaciones, entre el templo y el atrio exterior, inmediatamente al sur del atrio interior. Estas habitaciones estaban dispuestas de la misma manera que las habitaciones del lado norte. 11 Había un pasillo entre ambos grupos de habitaciones, igual que en el complejo de edificios del lado norte del templo. Este complejo de habitaciones medía lo mismo de largo y de ancho que el otro complejo y tenía las mismas entradas y puertas. Las dimensiones de uno y otro eran idénticas. 12 De modo que había una entrada en el muro, frente a las puertas del conjunto interior de habitaciones y otra entrada en el lado oriental, al final del pasillo interior.

    13 Luego el hombre me dijo: «Estas habitaciones que dan al templo desde el norte y el sur son santas. Aquí es donde los sacerdotes que ofrezcan sacrificios al SEÑOR comerán las ofrendas más santas. Ahora bien, dado que estas habitaciones son santas, se usarán para guardar las ofrendas sagradas: las ofrendas de grano, las ofrendas por el pecado y las ofrendas por la culpa. 14 Cuando los sacerdotes salgan del santuario, no deberán ir directamente al atrio exterior. Primero tendrán que quitarse la ropa que llevaban puesta mientras oficiaban, porque esa ropa es santa. Deberán ponerse otra ropa antes de entrar a los sectores del complejo abiertos al público».

    15 Cuando el hombre terminó de medir la zona interior del templo, me llevó por la entrada oriental para medir todo el perímetro. 16 Midió con su vara el lado oriental y resultó tener doscientos sesenta y cinco metros de largo. 17 Luego midió el lado norte y también tenía doscientos sesenta y cinco metros. 18 El lado sur también tenía doscientos sesenta y cinco metros, 19 y lo mismo el lado occidental, doscientos sesenta y cinco metros. 20 Así que la zona medía doscientos sesenta y cinco metros en cada lado y tenía un muro alrededor para separar lo santo de lo común.



    Nueva Traducción Viviente

    4 min
  • Ezequiel 43

    Capítulo 43


    La gloria del SEÑOR vuelve al templo


    1 Después el hombre me llevó de regreso a la puerta oriental. 2 De pronto, la gloria del Dios de Israel apareció desde el oriente. El sonido de su venida era como el rugir de aguas torrentosas y todo el paisaje resplandeció con su gloria. 3 Esta visión fue igual a las otras que yo había tenido, primero junto al río Quebar y después cuando el SEÑOR vino a destruir Jerusalén. Caí con el rostro en tierra 4 y la gloria del SEÑOR entró al templo por la puerta oriental.

    5 Luego el Espíritu me levantó y me llevó al atrio interior, y la gloria del SEÑOR llenó el templo. 6 Entonces oí que alguien me hablaba desde el interior del templo, mientras el hombre que tomaba las medidas se ponía a mi lado. 7 El SEÑOR me dijo: «Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono y el lugar donde pondré los pies. Viviré aquí para siempre, entre los israelitas. Ni ellos ni sus reyes volverán a profanar mi santo nombre cometiendo adulterio al rendir culto a otros dioses y honrando las reliquias de sus reyes ya muertos. 8 Colocaron los altares para sus ídolos junto a mi altar, con sólo un muro de separación entre ellos y yo. Profanaron mi santo nombre con ese pecado tan detestable, por eso los consumí en mi enojo. 9 Que dejen ya de rendir culto a otros dioses y de honrar las reliquias de sus reyes, y yo viviré entre ellos para siempre.

    10 »Hijo de hombre, describe al pueblo de Israel el templo que te he mostrado, para que ellos se avergüencen de todos sus pecados. Dejen que estudien el plano del templo 11 y se avergonzarán de lo que hicieron. Descríbeles todas las especificaciones del templo —incluidas las entradas y las salidas— y todos los demás detalles. Háblales de los decretos y las leyes del templo. Escribe todas las especificaciones y los decretos mientras ellos observan, para que sin falta los recuerden y los sigan. 12 Esta es la ley fundamental del templo: ¡santidad absoluta! Toda la cumbre del monte donde está el templo es santa. Sí, esta es la ley fundamental del templo.


    El altar


    13 »Estas son las medidas del altar: alrededor del altar hay una zanja de cincuenta y tres centímetros de profundidad por cincuenta y tres centímetros de ancho, con un reborde de veintitrés centímetros de ancho. Esta es la altura del altar: 14 desde la zanja, el altar se eleva un metro con diez centímetros hasta una saliente inferior de cincuenta y tres centímetros de ancho, que rodea el altar. Desde la saliente inferior, el altar se eleva dos metros con diez centímetros hasta la saliente superior, también de cincuenta y tres centímetros de ancho. 15 La parte superior del altar —la plataforma para el fuego— se eleva otros dos metros con diez centímetros y tiene un cuerno hacia arriba en cada una de las cuatro esquinas. 16 La parte superior del altar es cuadrada y mide seis metros con cuarenta centímetros de lado. 17 La saliente superior también forma un cuadrado de siete metros con cuarenta centímetros de lado, tiene una zanja de cincuenta y tres centímetros, un reborde de veintisiete centímetros por alrededor y escalones para subir al altar por el lado oriental».

    18 Luego me dijo: «Hijo de hombre, esto dice el SEÑOR Soberano: cuando se construya el altar, estas serán las ordenanzas para quemar las ofrendas y rociar la sangre. 19 En ese tiempo, a los sacerdotes levitas de la familia de Sadoc, quienes ministran delante de mí, se les dará un becerro para la ofrenda por el pecado, dice el SEÑOR Soberano. 20 Tomarás parte de la sangre del animal y con ella untarás los cuatro cuernos del altar, las cuatro esquinas de la saliente superior y el reborde que rodea la saliente. Esto limpiará el altar y hará expiación por él. 21 Luego tomarás el becerro para la ofrenda por el pecado y lo quemarás en el lugar indicado afuera de la zona...

    7 min
  • "Yo habito en medio de mi pueblo." (2Reyes 4:13)

    Meditación

    Yo habito en medio de mi pueblo." (2Reyes 4:13)

    Una prominente mujer de Sunem brindaba hospitalidad a Eliseo cada vez que pasaba por allí. Cierto día sugirió a su marido que construyeran una habitación adicional para que el profeta pudiera tener un aposento propio. Deseando recompensar su bondadosa hospitalidad, Eliseo le preguntó qué podía hace por ella, quizás presentarla al rey o al comandante del ejército. Su respuesta sencilla fue: “Yo habito en medio de mi pueblo”. En otras palabras: “soy feliz con lo que tengo en la vida. Amo a la gente común entre la que vivo. No deseo moverme entre los personajes encumbrados de la sociedad, ni me atrae codearme con gente famosa”.

    ¡No cabe duda que era una mujer sabia! Aquellos que nunca están contentos si no se rozan socialmente con los famosos, los acaudalados y los aristócratas a menudo tienen que aprender que la mayoría de la gente más escogida de la tierra nunca aparece en primera plana, o en este caso, en la sección social del periódico.

    Un hermano dijo “He tenido roce con los de renombre en el mundo evangélico, pero debo confesar que, en su mayor parte, la experiencia ha sido desengañadora. Cuanto más veo lo que es el bombo publicitario en la prensa evangélica, más decepcionado me siento. Si tengo que elegir, dénme a aquellos ciudadanos humildes, honestos y sólidos a quienes este mundo no conoce pero que son bien conocidos en el cielo.”

    A. W. Tozer describe bien estos sentimientos cuando escribe:

    “Creo en los santos. Conozco a los comediantes, a los promotores, a los fundadores de diversos movimientos religiosos que ponen su nombre al frente de los edificios para que la gente sepa que ellos los erigieron; conozco a estrellas del deporte que se dicen convertidos. Conozco a toda clase de cristianos raros por todos los Estados Unidos y Canadá, pero mi corazón busca a los santos. Quiero conocer a los que son como el Señor Jesucristo... En realidad, lo que debemos desear y tener es la belleza del Señor nuestro Dios resplandeciendo en corazones humanos. Un santo verdadero es una persona magnética y atractiva que vale más que quinientos promotores e ingenieros religiosos”.

    Charles Simeon se hace eco de sentimientos semejantes: “Desde el primer día hasta la hora presente he puesto de manifiesto... que mi trato social ha sido con lo excelente de la tierra y que cada uno de ellos, a causa del Señor, se esfuerza hasta el límite de su fuerza para mostrarme su bondad”.

    Así que, ¡flores para la mujer de Sunem! por la percepción espiritual de sus palabras:

    “Yo habito en medio de mi pueblo”.

    5 min
  • Ezequiel 41


    Capítulo 41


    1 Después el hombre me llevó al santuario del templo. Midió el espesor de los muros a cada lado del portal y era de tres metros con veinte centímetros. 2 El portal medía cinco metros con treinta centímetros de ancho y los muros a cada lado tenían una longitud de dos metros con setenta centímetros. El santuario en sí era de veintiún metros con veinte centímetros de largo y diez metros con sesenta centímetros de ancho.

    3 Luego él pasó del santuario a la sala interior. Midió los muros a cada lado de la entrada y tenían un espesor de un metro con diez centímetros. La entrada medía tres metros con veinte centímetros de ancho y los muros a cada lado de la entrada tenían una longitud de tres metros con setenta centímetros. 4 La sala interior del santuario medía diez metros con sesenta centímetros de largo y diez metros con sesenta centímetros de ancho. El hombre me dijo: «Este es el Lugar Santísimo».

    5 Luego midió el muro del templo y tenía un espesor de tres metros con veinte centímetros. Había una hilera de habitaciones a lo largo del muro exterior; cada habitación medía dos metros con diez centímetros de ancho. 6 Esas habitaciones laterales estaban construidas en tres pisos, uno encima del otro, y había treinta habitaciones en cada piso. Las vigas de esas habitaciones laterales se apoyaban sobre cornisas exteriores que sobresalían del muro del templo; no estaban empotradas en el muro. 7 El muro del templo era más estrecho a medida que aumentaba su altura y por eso cada piso era más ancho que el de abajo. Una escalera subía desde el piso de abajo por el piso intermedio hacia el piso de arriba.

    8 Vi que el templo estaba construido sobre una plataforma elevada, la cual servía de base para las habitaciones laterales. La plataforma tenía una altura de tres metros con veinte centímetros. 9 La pared exterior de las habitaciones laterales del templo tenía un espesor de dos metros con setenta centímetros, lo cual dejaba un espacio libre entre las habitaciones laterales 10 y la hilera de habitaciones a lo largo del muro exterior del atrio interior. Ese espacio libre tenía diez metros con sesenta centímetros de ancho y rodeaba todo el templo. 11 De las habitaciones laterales salían dos puertas al atrio del terraplén, que tenía dos metros con setenta centímetros de ancho. Una puerta daba al norte y la otra daba al sur.

    12 Por el occidente había un gran edificio, cuyo frente daba al atrio del templo. De ancho medía treinta y siete metros con diez centímetros, de largo cuarenta y siete metros con setenta centímetros; sus muros tenían dos metros con setenta centímetros de espesor. 13 Luego el hombre midió la longitud del templo y era de cincuenta y tres metros. El atrio que rodeaba el edificio con los muros incluidos, tenía de largo cincuenta y tres metros más. 14 El atrio interior al oriente del templo también tenía cincuenta y tres metros de ancho. 15 El edificio al occidente, con sus dos muros incluidos, también tenía cincuenta y tres metros de ancho.

    El santuario, la sala interior y la antesala del templo 16 tenían un revestimiento de madera, al igual que los marcos de las ventanas empotradas. Los muros interiores del templo estaban revestidos con madera por encima y por debajo de las ventanas. 17 También estaban revestidos de madera el espacio sobre la puerta que daba a la habitación interior y sus paredes, por dentro y por fuera. 18 Todas las paredes estaban decoradas con querubines tallados, cada uno con dos caras, y había una palmera tallada entre cada querubín. 19 Una cara —que era de hombre— miraba hacia la palmera de un lado; la otra cara —de un león joven— miraba hacia la palmera del otro lado. Las figuras estaban talladas por todo el interior del templo, 20 desde el piso hasta la parte superior de las paredes, incluido el muro exterior del santuario....

    6 min
  • Ezequiel 40


    Capítulo 40


    La nueva zona del templo


    1 El 28 de abril, durante el año veinticinco de nuestra cautividad —catorce años después de la caída de Jerusalén—, el SEÑOR puso su mano sobre mí. 2 En una visión que provenía de Dios, él me llevó a la tierra de Israel y me puso sobre una montaña muy alta. Desde allí pude ver hacia el sur lo que parecía ser una ciudad. 3 A medida que me acercaba, vi a un hombre de pie junto a una puerta de entrada y su rostro brillaba como el bronce. En la mano tenía una cuerda de medir hecha de lino y una vara para medir.

    4 Me dijo: «Hijo de hombre, observa y escucha. Presta mucha atención a todo lo que te voy a mostrar. Te he traído aquí para enseñarte muchas cosas. Después regresarás y le contarás al pueblo de Israel todo lo que has visto».


    La puerta oriental


    5 Pude ver un muro que rodeaba por completo la zona del templo. El hombre tomó una vara que medía tres metros con veinte centímetros de largo y midió el muro, y el muro tenía tres metros con veinte centímetros de espesor y tres metros con veinte centímetros de alto.

    6 Luego se dirigió a la puerta oriental. Subió los escalones y midió el umbral de la puerta; tenía tres metros con veinte centímetros de fondo. 7 También había cuartos de vigilancia construidos a cada lado del pasillo de la entrada. Cada cuarto formaba un cuadrado de tres metros con veinte centímetros de lado; entre cuarto y cuarto había una distancia de dos metros con setenta centímetros, a lo largo de la pared del pasillo. El umbral interior de la puerta, que conducía a la antesala, en el extremo interior del pasillo de la entrada, tenía tres metros con veinte centímetros de fondo. 8 También midió la antesala de la entrada. 9 Tenía cuatro metros con veinte centímetros de un extremo a otro y columnas de apoyo de un metro con diez centímetros de espesor. Esa antesala estaba en el extremo interior de la estructura de la entrada y daba al templo.

    10 Había tres cuartos de vigilancia a cada lado del pasillo de la entrada. Todos medían lo mismo y las paredes divisorias entre ellos también eran idénticas. 11 El hombre midió la puerta de entrada; medía cinco metros con treinta centímetros de ancho en la abertura y seis metros con noventa centímetros de ancho en el pasillo. 12 Delante de cada cuarto de vigilancia había un muro bajo de cincuenta y tres centímetros. Los cuartos mismos medían tres metros con veinte centímetros de lado.

    13 Luego el hombre midió la anchura total de la entrada tomando la distancia desde la pared del fondo de un cuarto hasta la pared del fondo del cuarto del lado opuesto; daba trece metros con treinta centímetros. 14 También midió las paredes divisorias a lo largo del interior de la entrada hasta la antesala de la entrada; la distancia era de treinta y un metros con ochenta centímetros. 15 La longitud total del pasillo de la entrada era de veintiséis metros con cincuenta centímetros desde un extremo al otro. 16 En los muros de los cuartos de vigilancia y en sus paredes divisorias había ventanas empotradas que se angostaban hacia adentro. También había ventanas en la antesala y las superficies de las paredes divisorias estaban decoradas con palmeras talladas.


    El atrio exterior


    17 Luego el hombre me llevó por la entrada al atrio exterior del templo. A lo largo de los muros del atrio se extendía un empedrado y había treinta habitaciones construidas contra los muros, todas daban al empedrado. 18 El empedrado flanqueaba las puertas y su distancia desde los muros hasta el atrio era equivalente a la puerta de entrada. Ese era el empedrado de abajo. 19 Luego el hombre midió la distancia a lo ancho del atrio exterior del templo entre la entrada exterior y la interior; era de cincuenta y tres metros.


    La puerta...

    11 min

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