Levanta
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Levanta episodes

  • #309 - Levanta en la vida real: “Ellos creen que los hijos no se dan cuenta”

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    Están cenando cuando el teléfono de él vibra sobre la mesa. Mira la pantalla. Es de la oficina. Su esposa deja de comer. ¿A esta hora? Él contesta. Habla unos minutos y explica que necesitan que pase por la oficina porque surgió un problema. Mientras escucha, ella recoge lentamente su plato. El hijo mayor, de once años, la mira. Seguí comiendo —le dice ella. Cuando él cuelga, se levanta. Tengo que ir un momento. —Claro —responde ella—. Siempre tenés que ir. Él le pide que no empiece. Ella responde que está cansada de que el trabajo siempre aparezca primero. Él dice que no puede dejar botado un problema solo para evitar una discusión en la casa. El tono empieza a subir. El menor, de siete años, deja el tenedor sobre el plato. —¿Vas a volver temprano? —pregunta. Ninguno le responde. Ella toma el teléfono de la mesa. —¿Y quién te llamó? Él intenta quitárselo. Ella lo aparta y el teléfono cae con fuerza al suelo. Por unos segundos nadie dice nada. El niño menor empieza a llorar. —¡Ya basta! —grita el padre. La madre se encierra en el dormitorio. Él recoge el teléfono, toma las llaves y sale de la casa. Esa noche los niños se acuestan sin volver a verlo. A la mañana siguiente nadie habla de lo ocurrido. La mamá prepara el desayuno. El papá ya ha regresado y revisa su teléfono mientras toma café. El menor apenas come. En la escuela, la maestra empieza a notar algo distinto. Durante una actividad, un teléfono suena fuerte sobre el escritorio. El niño se sobresalta y mira rápidamente hacia la puerta. Más tarde, dos compañeros discuten cerca de él. Uno levanta la voz. El niño se tapa los oídos.—No peleen —dice. La maestra se acerca, pero él empieza a llorar.—¿Qué pasó? —Nada. Durante los días siguientes se queja varias veces de dolor de estómago y pregunta a qué hora llegará su mamá por él. En casa, sus padres siguen diciendo que procuran no involucrar a los niños en sus problemas. Una noche, durante la cena, el teléfono del padre vuelve a vibrar. El menor deja de comer. Mira el teléfono. Después mira a su mamá. Y pregunta en voz baja:—¿Vas a irte otra vez?

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    25 min
  • #308 - Levanta en la vida real: “Todo vuelve a estar bien…hasta la próxima vez”

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    Es sábado por la tarde. Él entra a la cocina y le dice:—Ya confirmé lo de esta noche. Ella deja lo que está haciendo y lo mira.—¿Lo confirmaste sin preguntarme? Llevan doce años casados y tienen tres hijos. Él puede ser cariñoso y estar muy presente con su familia, pero ahora ella está molesta.—No es la actividad. Es que decidiste por los dos. Él responde que no entiende por qué todo tiene que convertirse en un problema. Ella intenta explicarse, pero él le dice que siempre está inconforme. La conversación empieza a subir de tono. Ella también se enoja y termina diciéndole:—¡Eres igual que tu papá! Él golpea con fuerza la mesa. Ella se queda quieta unos segundos. Luego intenta salir de la cocina, pero él se coloca frente a la puerta.—No. Ahora me vas a escuchar! Ella deja de responder. Después, él se hace a un lado. Ella sale de la cocina. La discusión termina ahí. Esa noche no vuelven a hablar. A la mañana siguiente él prepara café, conversa con los niños y actúa como cualquier otro día. Ella intenta seguir con normalidad, pero no deja de pensar en lo ocurrido. Sabe que compararlo con su padre estuvo mal y empieza a preguntarse si fue ella quien llevó la discusión demasiado lejos. Dos días después, él se acerca y le dice: —Perdóname por haberme puesto así, pero tú sabes que hay cosas que me sacan de quicio. El fin de semana salen juntos y él vuelve a mostrarse cercano. Ella siente alivio. Quizás solo fue una mala noche. Semanas después, él vuelve a tomar una decisión sin consultarle. Ella quiere decirle que no está de acuerdo, pero recuerda aquella noche. Mira cómo está él, espera un mejor momento y piensa varias veces cómo decirlo. Al final, decide callarse. Tiempo después vuelven a discutir por otro asunto. El motivo es diferente, pero la dinámica empieza a repetirse: aumenta la tensión, ella siente miedo y termina callando. Después, como antes, todo vuelve a estar bien... hasta la próxima vez.

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    30 min
  • #307 - Recuperar estabilidad cuando el otro no cambia

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    En el podcast anterior vimos que un conflicto no resuelto puede mantenernos en alerta aun cuando en ese momento no esté ocurriendo nada. Parte de esa activación tiene que ver con la incertidumbre y la anticipación: al no saber qué hará la otra persona, imaginamos distintos escenarios y nos preparamos para responder. Incluso antes de que algo ocurra, nuestro organismo puede activar la respuesta de estrés. Pero no siempre ambas personas están dispuestas a resolver un conflicto. A veces queremos hacerlo y la otra persona no quiere, o sigue respondiendo de la misma manera. Entonces una parte de la situación deja de depender de nosotros. Y si nuestra estabilidad depende de que el otro cambie, podemos quedar esperando algo que no está en nuestras manos. De eso queremos conversar en este podcast: de cómo recuperar estabilidad cuando no podemos controlar la respuesta del otro, aprendiendo a distinguir entre lo que debemos entregar delante de Dios y lo que sí nos corresponde asumir.

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    32 min
  • #306 - El desgaste de vivir con conflictos no resueltos

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    La vida es una continua respuesta a lo que ocurre a nuestro alrededor. Y eso incluye también los conflictos que aparecen en nuestras relaciones. Algunos se resuelven y podemos seguir adelante, pero otros quedan pendientes. Entonces, aunque la conversación haya terminado, seguimos pensando en lo ocurrido y comenzamos a anticipar lo que podría pasar después: “¿Qué me va a decir?”, “¿cómo voy a responder?”. Esto puede suceder en la familia, la iglesia, el trabajo o el ministerio donde servimos. El conflicto no está ocurriendo en ese momento, pero de alguna manera seguimos preparados para responder a él. En este podcast queremos conversar justamente de eso. No tanto sobre técnicas para resolver conflictos, sino sobre por qué es importante resolverlos. Porque un conflicto que permanece pendiente puede seguir exigiendo una respuesta de resolución en nosotros. Y cuando ese esfuerzo se mantiene en el tiempo, también nos desgasta. Resolver un conflicto, entonces, no tiene que ver solamente con mejorar una relación, también puede significar dejar de vivir en alerta por algo que todavía no se ha resuelto.

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    28 min
  • #305 - No te conformes con menos que el amor

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    En el podcast anterior vimos que no todo lo que surge de un vínculo afectivo es amor. Puede haber enamoramiento, apego, compañía, cuidado y protección sin que eso demuestre que se está viviendo el amor. Ahora necesitamos preguntarnos: ¿cómo reconocer ese amor, procurarlo y crecer en él dentro de nuestras relaciones? Esto es especialmente importante frente a la violencia doméstica, porque en quien aprende a amar según Dios, queda cada vez menos espacio para ejercer violencia. No nos conformemos con que un vínculo simplemente continúe; procuremos que el amor de Dios lo transforme conforme a su voluntad.

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    28 min
  • #304 - No todo vínculo afectivo es amor

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    Hay relaciones en las que alguien dice: “Lo amo demasiado”, aunque ese vínculo esté acompañado de celos, control, culpa o conductas que producen daño. Pero aquí necesitamos cuestionar una creencia muy arraigada: sentir algo intensamente por una persona no significa necesariamente que se está viviendo el amor. Primera de Juan es la carta del Nuevo Testamento que con mayor profundidad define qué es el amor y cómo se vive. Juan no deja esa definición en manos de nuestras emociones, de la cultura ni de la intensidad de una relación. Parte de Dios: Él define el amor y capacita para vivirlo. Esto obliga a distinguir el amor de lo que resulta de un vínculo afectivo. En una relación puede haber enamoramiento, apego, compañía, provisión, cuidado y protección. Todo eso puede ser bueno y puede acompañar al amor, pero hacer cosas buenas por alguien no significa necesariamente que se esté viviendo el amor. Una persona puede sostener económicamente a su familia, acompañar a su cónyuge y responder responsablemente por sus hijos mientras también controla, manipula o humilla. Esta diferencia es fundamental frente a la violencia doméstica. No basta con preguntar cuánto siento por alguien o cuánto hago por esa persona. Necesitamos preguntarnos si aquello que llamamos amor corresponde realmente a lo que Dios llama amor.

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    35 min
  • #303 - Cuando parece que Dios no está haciendo nada ante el maltrato

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    En el podcast anterior vimos una primera realidad del Salmo 10: quien maltrata puede llegar a sentirse seguro, como si nadie fuera a descubrir lo que hace ni a pedirle cuentas. Pero el salmo muestra también otra experiencia: Mientras quien oprime piensa que puede actuar con impunidad, quien sufre puede comenzar a preguntarse por qué Dios parece guardar silencio. De hecho, el salmista lo expresa desde el primer versículo: “¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?” (v.1). Ahora el foco cambia: ya no miramos la falsa seguridad de quien maltrata, sino el desconcierto de quien recibe la violencia y sabe que Dios ve lo que ocurre, pero no comprende por qué todavía no interviene. En este episodio queremos acercarnos a esa pregunta sin respuestas fáciles: ¿qué significa confiar en Dios cuando vemos claramente el mal, pero todavía no comprendemos por qué Su justicia parece demorarse?

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    26 min
  • #302 - Cuando quien maltrata cree que nadie lo ve

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    El Sal. 10 (que le invitamos a leer) describe a una persona que oprime, amenaza y hace daño mientras llega a convencerse de que nadie le pedirá cuentas. “Dios ha olvidado... nunca lo verá”, dice en su corazón (v. 11). Esa sensación de impunidad ayuda a comprender uno de los factores que pueden mantener la violencia doméstica:cuando quien maltrata descubre que sus actos permanecen ocultos y que, después de cada episodio, nada cambia, puede sentirse cada vez más seguro para continuar actuando de la misma manera. La violencia encuentra espacio para mantenerse y crecer cuando quien maltrata llega a creer que puede actuar sin ser visto, confrontado ni llamado a responder por sus actos. Por eso, sacar el maltrato de lo oculto no busca destruir a quien maltrata, sino romper esa impunidad, proteger a quien está siendo dañado y llamar al agresor al arrepentimiento delante del Señor.

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    28 min
  • #301 - Cuando ya veo claro, pero todavía no sé qué hacer

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    En el podcast anterior vimos que tomar distancia puede ayudarnos a reconocer con mayor claridad una experiencia de maltrato. Pero después de decir: “Sí, esto que estoy viviendo es violencia”, puede aparecer esta pregunta: “¿Y ahora qué hago?”. Porque reconocer la realidad no significa saber inmediatamente cómo responder. Entender que existe maltrato no elimina de inmediato el miedo, el vínculo afectivo, la preocupación por los hijos, la dependencia económica ni las respuestas de supervivencia aprendidas durante años. Una persona puede saber que algo está mal y, aun así, no saber qué hacer. Ha comenzado a ver la realidad, pero todavía necesita aprender a responder desde esa realidad. La Biblia no identifica la sabiduría con actuar apresuradamente: “El prudente ve el peligro y lo evita” (Pr. 22:3); también implica discernir el camino y avanzar con prudencia, paso a paso (Pr.14:8). En este episodio veremos cómo avanzar sin volver a negar o minimizar lo vivido, pero también sin permitir que el miedo decida por nosotros.

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    32 min
  • #300 - Tomar distancia para recuperar claridad

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    Una persona puede reconocer que algo le duele y, aun así, explicarlo de una manera que lo haga parecer normal. En el podcast anterior vimos que la negación y la minimización pueden expresar una experiencia fragmentada: se reconocen algunos hechos, pero se separan de su gravedad y consecuencias. En este episodio conoceremos el autodistanciamiento|, una estrategia que permite mirar temporalmente la propia situación como si fuera el caso de otra persona. Esta distancia ayuda a identificar qué ocurrió, qué patrón se repite y qué aconsejaríamos a alguien que viviera lo mismo, interrumpiendo las explicaciones con las que justificamos o normalizamos el maltrato que estamos recibiendo. Tomar distancia no significa escapar ni sanarnos por nosotros mismos, sino abrir un primer espacio de claridad para reconocer lo vivido, buscar ayuda capacitada y responder desde la verdad y nuestra identidad en Cristo.

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    26 min

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