En México siempre serán bienvenidos los futbolistas extranjeros que lleguen a sumar y hacer la diferencia, por lo que se debe admitir que Argentina es uno de los países que nos ha exportado recursos humanos de la mejor calidad.
Nombres como Miguel Marín, Zelada, Batocletti, César Delgado, ‘piojo’ López, Damián Álvarez y Christian Giménez, son algunas de las incontables piezas que han venido a sumar a nuestro balompié.
Hoy toca narrar la historia de Daniel Ludueña, un mediocampista fuera de serie, dotado una visión extraordinaria, regate, pegada con izquierda, con derecha y una facilidad nata para servir con peligrosidad y además convertir en gol los tiros de castigo.
Un sudamericano con un look inconfundible y de apodo inolvidable, amado por todos en sus momentos de gloria, aunque poco reconocido en los últimos tiempos.
Al contrario de muchos, Ludueña dejó atrás los reflectores y abandonó el círculo que envuelve al futbol profesional. No tomó puestos directivos, ni decidió entrenar fuerzas básicas, además de que se alejó de los medios a quienes solo se limita a dar entrevistas.
Sin estadios a reventar ni grandes lujos y con sueldos no tan onerosos como en primera, Daniel sigue disfrutando la práctica del futbol ya sea en llano, potrero, empastado, sintético y cualquier otro terreno, embelesando a todos los afortunados que pueden disfrutar del futbol añejo de un extranjero de Leyenda del Futbol Mexicano.