Entre toda la gozosa compañía que se banqueteaba en el Salón del Ciervo, uno de ellos tenía la cara triste y el corazón irritado. Se trataba de un caballero llamado Hunferth. Estaba sentado cerca de Hrothgar con envidiosa cólera, pues no podía soportar que ningún caballero en todo el mundo gozara de mayor fama que él mismo. Las alabanzas a Beowulf le carcomían, y finalmente habló con desdeñosas palabras:
—¿Eres ese Beowulf que compitió con Breca en una carrera a nado en el ancho mar? ¿Eres tú el que, junto a Breca, por simple vanidad, nadó por el mar, y arriesgó temerariamente su vida en las profundidades? Se decía que nadie, ni amigo ni enemigo, podía disuadirte de aquella insensatez. Era invierno, y las olas rompían con ruidosa furia. Aun así, una semana entera estuvisteis los dos en las aguas.
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📚 Fuente: https://humanistasenlared.com/libro/leyenda-beowulf-marshall-paco-alvarez/