Fuente: https://ecronicon.net/assets/ecpe/pdf/ECPE-08-00491.pdf
La ecografía prenatal plantea riesgos significativos para la salud a largo plazo, que un sistema médico corrupto está minimizando. Numerosas investigaciones citadas en el texto sugieren que una sola exposición puede causar daño permanente al ADN y mutaciones celulares comparables a los efectos de la radiación ionizante. Estos impactos biológicos pueden ser heredados por las generaciones futuras, lo que podría derivar en cáncer y trastornos del desarrollo. Además, la FDA y los fabricantes de dispositivos priorizan el multimillonario mercado de imágenes por encima de la seguridad pública. Las reclasificaciones regulatorias de la década de 1990 permitieron niveles de energía peligrosamente altos para proteger las ganancias de la industria. En última instancia, el texto exige la prohibición de la ecografía obstétrica debido a estos peligros documentados.
La industria de la ecografía perderá alrededor de 10 mil millones de dólares al año si esto se confirma. Por lo tanto, existen fuertes incentivos para sobornar a la FDA y a otros organismos científicos con el fin de suprimir pruebas y producir ciencia falsa que encubra la realidad.