Tercer capítulo de Dejar Ir, de David Hawkins. La apatía y la depresión.
Este es el capítulo del "no puedo". No del "no quiero": del no puedo. Cuando te levantas y ya estás cansado. Cuando alguien te propone algo y por dentro solo aparece un para qué. Cuando ni siquiera duele, que es lo peor, porque el dolor al menos se mueve.
Hawkins lo describe sin adornarlo. La apatía no es que te falte fuerza de voluntad. Es un estado donde la mente ya ha decidido, antes de que tú opines, que nada de lo que hagas va a cambiar nada. Y desde ahí todo confirma esa idea: miras tu vida y solo encuentras pruebas de que tienes razón.
Lo importante del capítulo es esto: es un estado, no eres tú. Se siente como identidad —soy así, siempre he sido así— y es un lugar donde estás parado. Y de un lugar se puede salir.
No con motivación. Hawkins es muy claro ahí: a alguien en apatía no le sirve que le animen. Lo que empieza a moverlo es algo mucho más pequeño y mucho menos épico, y eso es lo que leemos hoy.
Yo he estado ahí. En una época sabía perfectamente lo que tenía que hacer, lo tenía escrito, y no podía levantarme a hacerlo. No me faltaba información. Me faltaba energía. Este capítulo me explicó dónde se había ido.
Si esto que te pasa lleva meses y te está pasando por encima, escucha esto como acompañamiento, no como sustituto. Habla con un profesional. Las dos cosas caben.
Próximo jueves, capítulo 4.
Los libros no te cambian cuando los lees. Te cambian cuando los vives.
Ayuda a este espacio con una donación, gracias. https://buy.stripe.com/dRmdRbgJBfjHewgfET1VK00
jaimemanzano.es · @jaimebiohacker