Prohibida por la dictadura argentina, satanizada por el gobierno de Velasco, censurada en España por Franco, esta novela es una radiografía de la violencia, la ternura y el horror.
En un futuro cercano la Internet es el alma de un muñeco que reemplaza a las mascotas o los hijos. Un muñeco perverso que nos termina devorando desde el silencio.