“Déjame, mientras tanto,
vestirme con mis ropas
que me rozan la piel
y me hacen sentir las yemas de tus dedos
en mis hombros
en mis brazos
en mi espalda
y no termino de abotonar la camisa,
y no logro subir el cierre,
porque en realidad
quiero seguir fantaseando,
que estamos envueltos
en alguna tarde,
en alguna noche,
en algún amanecer,
en un continuado eterno
en donde vestirse y desnudarse
son la danza perfecta
para una fiesta sin música alguna.”