Voz: Manuel López Castilleja
Música: Substance of Life_Peter Kater
Érase una vez un matrimonio casado de segundas, y cada uno tenía un hijo. E! de la mujer estudiaba la carrera de médico pero nunca aprobaba, y el del marido era tonto.
Y había en aquel país una reina, y tenía una hija que sólo decía:
-Sí, puede ser.
Y el que le pudiera sacar más palabras se casaría con ella.
Bueno, pues el hijo de la mujer fue a probar suerte y le daban tres días de plazo, y el primero le dijo:
-Eres muy guapa.
Y ella decía:
-Sí, puede ser.
Y los otros dos días igual, hasta que se acabó el plazo, y no dijo más palabras.
Entonces el hermano tonto le dijo a la madrastra que iba a ir él, y ésta le decía:
-¿Tú, con lo tonto que eres, la vas a hacer hablar si mi hijo, que está estudiando una carrera, no lo ha podido hacer? ¡Jajá! ¿Cómo lo vas a hacer tú?
Bueno, pues la madrastra le dio una burra llamada Paula y una torta que estaba envenenada, y el tonto se puso en marcha hacia palacio.
Ya llevaba un buen rato de camino y Paula, la burra, ya estaba cansada y. como era tonto, le dio la torta y Paula se murió.
El muchacho se quedó pensativo cuando vinieron tres lobos, se comieron a Paula y se murieron. Y cada vez estaba más atento, porque más tarde vinieron siete cuervos, se comieron a los lobos y se murieron también. Y entonces el tonto dijo:
-Me quedaré aquí a ver qué pasa más.
Y lo que pasó fue que vinieron diez ladrones, se comieron a los cuervos y también se murieron. Y entonces dijo el tonto:
-Ya tengo un «acertajo».
Torta mató a Paula. Paula mató a tres, Tres mataron a siete Y siete mataron a diez.
Siguió carretera adelante y, como tenía hambre, pues buscó de comer, y se encontró con una vaca que iba a tener un ternerito. Fue hacia ella, la mató y cogió el ternerito pero, para no gastar muchas cerillas, empezó a buscar y vio un papel con unas palabras que decían «Jesús», y dijo:
-Ya tengo otro «acertajo».
He comido una carne que no ha sido ni nacida ni criada y con palabras de Jesús ha sido asada.
Siguió más adelante, llegó a un cortijo, vio a un muchacho que estaba sentado al lado de una candela, con una cuchara en la mano y al lado de la olla, y el tonto le pregunta:
-¿Qué haces?
Y responde el muchacho:
-Que el que sube no baja.
Y sigue preguntando:
-¿Y tu padre qué está haciendo?
Y le dice el muchacho:
-Está haciendo una acerca, mientras más lejos más acerca.
Y le contesta:
-¿Y tu madre?
Y le dice el muchacho:
-Está amasando el pan que nos comimos la semana pasada.
-Bueno -le pregunta-, ¿y tu hermano?
Y le responde:
-Está de cacería. Deja a los muertos y trae a los vivos.
-Bueno, niño, ¿y tu hermana?
Y le contesta:
-Está llorando de risas del año pasado.
Llegó el padre y le dijo el tonto:
-Le he preguntado a su hijo que él qué estaba haciendo, y me ha dicho que el que sube no baja.
-Sí, señor -le dice el padre-. Es que los garbanzos que suben hirviendo se los come y ya no bajan más.
-Bueno -le dice-, le he preguntado por usted y me ha dicho que está haciendo una acerca, mientras más lejos más acerca.
Y dice el padre:
-Y no le ha mentido. Estoy haciendo la acerca, y mientras más lejos me voy más acerca tengo hecha.
-Pero -siguió preguntando-, ¿y su mujer está amasando el pan que se comieron ustedes la semana pasada?
-Sí. es que la semana pasada comimos pan fiado y ahora lo está amasando para pagarlo.
-Y su hijo -dijo otra vez el tonto- ha dicho que está de cacería, que deja a los muertos y se trae a los vivos.
Y le explicó el padre:
-Sí. señor. El pobre ha llegado hace poco del servicio y trae mucha miseria. Se va a! campo, los mata y se trae a los otros piojos vivos.
-Bueno -acabó el tonto-, pero de su hija dice que está llorando las risas del año pasado.
Y le dijo el padre:
-Y tampoco le ha mentido. Es que el año pasado y este mismo día se casó, y hoy se le ha matado el marido.
Entonces dice el tonto:
-Pues me ¡levo a su hijo conmigo.
-Bueno -dijo el padre-.
Y le dio una burra.
Cuando ya llevaban un buen rato por la carretera, el tonto le preguntó al muchacho:
-6Este camino a dónde va?
Y le respondió:
-Este camino ni va ni viene.
Llegaron a una posada y pasaron allí la noche, para al otro día ir a palacio y. a la mañana siguiente se prepararon, fueron a palacio y le dieron tres días de plazo igual que a su hermano.
Entonces se fueron hacia la princesa y ¡e dijo el tonto:
-Es usted muy guapa.
Y dijo ella:
-Sí, puede ser.
Y el tonto le preguntó:
-¿A que no sabe usted este «acertijo»?
Torta mató a Paula. Paula mató a tres. Tres mataron a siete Y siete mataron a diez.
Y la princesa le volvió a decir: -Sí. puede ser.
Bueno, pues al segundo día lo mismo y nada. Y al tercero le dice el tonto al muchacho:
-Dile tú algo para que hable.
Pero éste decía:
-Yo no.
Y entonces le dice el tonto a la princesa:
-¿A qué no sabe usted este acertijo?
He comido una carne que no ha sido ni nacida ni criada y con palabras de Jesús ha sido asada.
Y la princesa no respondió, y le dijo el tonto:
-¿A que éste no lo sabe?
Y dijo ella:
-Sí. puede ser.
Pero entonces salió el muchacho y dijo:
-También puede ser que la hija del rey sea tonta y su padre no lo sepa.
Y contesta la princesa:
-¡Mira, so picaronazo. !
Y dice el niño:
-Apunte usted, señor escribano.
Que la hija del rey se casa con mi amo.
Tomado de La flor de la florentena, cuentos tradicionales, recogidos en Arahal por Alfonso Jiménez Romero