Pablo a los romanos nos presenta la pedagogía de Dios en un caminar de gradualidad a la perfección, a la santidad, pero que se da en la historia no fuera de ella, y María se involucro en ese caminar también y nos acompaña y se hace una de nosotros. El evangelio nos proclama la dinámica de María como creyente, hermana y madre, cercana a la realidad de todo ser humano, que también se hace camino desde América Latina, pueblo sufrido y que experimenta pobreza, marginación y soledad. El acontecimiento guadalupano, siempre es actual. ¡Señora de América Latina, gracias por tu presencia entre nosotros!