Juan, en su Primera carta nos presenta la santidad como criterio de discernimiento y de verdad en el testimonio de fe, más aun en medio de un mundo con ofertas seductoras y superficiales, que nos pueden hacer perder nuestro Norte, que es Dios y los hermanos y en el evangelio nos narra el encuentro de Jesús, el Cordero de Dios, con los primeros discípulos: curiosidad, inquietud, búsqueda y testimonio, serán válidos para llevar a muchos a la presencia del Mesías esperado. ¡Maestro, haz que nuestro corazón siempre esté en situación de búsqueda de tu presencia!