El poder de la Palabra de Dios que crea, recrea, perdona y salva, sí la dejamos entrar en nuestra vida, es proclamada en la primera lectura. Esa Palabra es Jesús en persona, nuestro Único Sacerdote, que siempre intercede por su Pueblo. El evangelio nos invita a acoger el llamado que Jesús hace a todo hombre, aun al más pecador, como el caso de Mateo, haciéndonos salir de nuestros esquemas de vida, que nos alejan de Dios y de los hermanos. Este llamado es para todos. ¡Maestro, ten misericordia de nuestras vidas, sigue llamándonos!