Job, desde la tradición del Antiguo Testamento, nos obre lo perspectiva de lo vida después de lo muerte infundiéndonos esperanzo en el futuro. Por su porte, Pablo, en lo Corto o los filipenses, desde lo realidad de lo resurrección de Jesús, nos proclamó nuestro destino semejante o uno transformación existencial y de calidad superlativo. El evangelio, desde lo experiencia pascual de Cristo de su muerte y resurrección, nos proclamó el triunfo de lo vida sobre lo muerte, liberándonos así de toda esclavitud. ¡Señor, vencedor de lo muerte, haznos victoriosos sobre todo muerte!