El corazón del hombre necesita de la presencia de Dios, porque solo en Él puede encontrar su equilibrio y su descanso. Santiago se sumerge en esta realidad y nos impulsa a ¡sometemos a Dios!, solo entonces encontraremos paz y vida plena. El evangelio es un retrato de nuestra realidad frente a la propuesta un Jesús, quien nos plantea la entrega y el servicio, mientras nosotros simplemente buscamos lo fácil, lo pasajero, lo inmediato. Jesús nos planteará entonces, la humildad, valorando lo pequeño. ¡Señor, ensancha nuestro corazón!