El Apocalipsis nos presenta, desde el presente, el futuro de la Iglesia como don que baja del cielo, luego de los sufrimientos y luchas a las que el mundo la sometió, y en esa visión descubre a María como imagen de lo que la Iglesia debe ser. Pablo nos presenta a Cristo, el resucitado, como primicia de todo hombre que accede a Ja fe en Él, y la primera de todos María será quien experimente esa gracia, Ella, hermana y Madre nuestra, participa ya de esa gloría. También el evangelio presentaba María, plena de gracia y de gozo invitándonos a alabar a Dios. ¡Señor, gracias por el don de María en tu Iglesia!