La primera lectura transmite las disposiciones legales de Israel para tratar a los afectados de lepra. Un leproso era Una persona que no sólo sufría las molestias de la enfermedad, sino que además era excluido de la sociedad, condenado a vivir solo, fuera del campamento, impedido de relaciones con los demás, que son parte de una vida auténticamente humana y del culto. El leproso llevaba consigo el sufrimiento moral de la marginación declarada oficialmente por el sacerdote representante de lo divino. El evangelio nos presenta también a un leproso que le pide a Jesús ser limpiado, purificado.
En la primera lectura hemos oído que el leproso debía gritar impuro!