Hermanos y hermanas: El Señor resucitó, venció el dominio de la muerte y el pecado sobre los hombres. Hoy es el día –como dice el salmo responsorial– que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Gozo profundo porque el Señor venció a la muerte, sacó de la tristeza profunda a todos aquellos que lo creyeron vencido, colgado en la cruz y que luego descubrieron que había resucitado. La Pascua es invitación a abrirse a la vida que Jesucristo comunica. Es invitación a reconocerle como Señor y Dios, a través de la vivencia de su estilo de vida que eleva nuestro ser, haciéndonos sus discípulos, para poder ser misioneros que trasmiten, no sólo algo aprendido nocionalmente sino una experiencia de encuentro con Aquél que da plenitud a nuestras vidas.