Tras casi 12 años de conflicto, 4,6 millones de personas, el 80% de las cuales son mujeres y niños, siguen atrapadas en el noroeste de Siria. La mayoría de ellas han tenido que huir de sus hogares al menos una vez, y casi 2 millones se encuentran en campos de desplazados. El hambre hace estragos y, a medida que empeora la situación económica, también lo hace su salud mental. Eloísa Molina, directora de comunicación de World Vision.