Podríamos definir el arte en general como una herramienta simbólica que provoca, retiene e induce emociones ambivalentes. Y la música, como arte que es, también provocaría, retendría e induciría esas emociones ambivalentes. Sin embargo, no todas las personas reaccionamos de la misma forma a las mismas músicas... o incluso a la música en sí. Y la experiencia es diferente si escuchamos la música en solitario o en grupo. Hoy abrimos una ventana a la relación entre la psicología y la música hablando de emociones. Además, les contamos una intervención musical en una residencia para personas con demencia en Chicago con la que han conseguido que estos pacientes consigan comunicarse mejor con sus cuidadores y familiares. Todo ello con obras de Barber, Fauré, Oscar Navarro González, Tchaikovsky y Foss.