¡El Niño Gorila vuelve a las andadas y esta vez no viene solo! En este cuarto capítulo, nuestro gamberro favorito se levanta con ganas de fastidiar y decide subirse a un árbol para quitarle los huevos a una familia de pájaros. Pero los pajaritos resultan ser muy listos y se defienden... ¡lanzándole piñas a la cabeza!
Tras este chichón, el Niño Gorila se encuentra con su amigo el Ogro. Juntos acaban en casa de una buena mujer que les prepara una cena deliciosa y los cuida de maravilla. Es entonces cuando el Ogro empieza a pensar: ¿realmente vale la pena ser malo todo el tiempo o es mejor portarse bien y disfrutar de una buena cena en compañía?
No te pierdas esta divertidísima historia llena de piñazos, reflexiones y, cómo no, una cena que te hará la boca agua.
Valores: El valor de la bondad, el agradecimiento y cómo las buenas acciones pueden hacer cambiar de opinión hasta al más pillo.