Yo me pregunto mucho esto:
¿Qué pasaría si en vez de defendernos cuando alguien habla de privilegio, lo usáramos mejor?
No para sentirnos salvadores.
No para mirar desde arriba.
Sino para abrir caminos, compartir oportunidades, escuchar más… y creérnosla menos.
El mundo no necesita más gente avergonzada de lo que tiene.
Necesita más gente consciente de lo que puede hacer con eso.