Dictada, nada más ni nada menos, por mi hermana Marcela Frey, fue la coronación de un viaje soñado. En una cueva, muy cerca de una iglesia, en el subsuelo de Casa Abeja, perteneciente a una artista plástica maravillosa, se desplegaron los mats, velas, fotos de maestros, y una energía invisible que corría por las piedras
De la mano de Marcela viajé a la profundidad de mi ser, algo difícil de explicar, una experiencia de amor y paz que a pocos minutos de dejar la isla pensé en regalar a otros. Por eso este podcast al paso, porque la vida es compartir lo bueno.