Imagina llegar a la gasolinera y que, en lugar de pagar, el empleado te diera dinero por llenar el depósito. Suena a ciencia ficción, pero el 20 de abril de 2020, los mercados vivieron exactamente esa locura. Ese día, el precio del barril de petróleo WTI no es que bajara a cero... ¡es que se desplomó hasta los -37,63 dólares!
¿Cómo fue posible? Se juntó la "tormenta perfecta": la pandemia había paralizado al mundo (nadie conducía ni volaba), pero los pozos seguían bombeando crudo a todo ritmo. El resultado fue que nos quedamos sin sitio físico donde guardarlo. Los almacenes en Cushing, Oklahoma, estaban a rebosar.
El problema real estaba en los "contratos de futuros". Muchos inversores compran estos contratos sin intención de quedarse el petróleo real, solo para especular. Pero cuando llegó la fecha de vencimiento, nadie quería esos barriles porque no tenían dónde meterlos. El pánico fue tal que los vendedores tuvieron que pagar a los compradores para que se llevaran los contratos de sus manos y así evitar que les dejaran miles de barriles en la puerta de su casa.
Una curiosidad histórica: Fue la primera vez que el futuro del petróleo cotizó en negativo. Un fallo en la matriz financiera que nos enseñó que, si la oferta es gigante y la demanda es cero, el precio puede romper el suelo.
Fuentes de información: BBC Mundo, Bloomberg, Administración de Información Energética de EEUU
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