¿Te imaginas perder un día entero de tu vida?
Eso fue exactamente lo que ocurrió en Samoa en 2011. El país decidió saltar del jueves 29 al sábado 31 de diciembre.
El viernes, literalmente, no existió.
No fue un error ni un capricho político, sino una decisión económica.
Samoa cambió de lado en la línea internacional de cambio de fecha para sincronizar su calendario con Australia y Nueva Zelanda, sus principales socios comerciales.
Antes, cuando en Apia era viernes, en Sídney ya era sábado, lo que complicaba el comercio y las comunicaciones.
Así que el país “vendió” su tiempo al mejor postor: perdió un día, pero ganó sincronía con sus vecinos más ricos.
Desde entonces, Samoa vive unas horas por delante… y un día más cerca del negocio.
Fuente: BBC News, The Guardian, Timeanddate.com, Government of Samoa (2011–2025).