El caso de Amelia y Ángeles, dos hermanas de Morata de Tajuña, es un duro recordatorio de cómo las estafas románticas pueden destrozar vidas. Ellas creyeron tener una relación con militares estadounidenses que les prometían una herencia millonaria.
Confiadas, enviaron todo su dinero, vendieron su piso en Madrid y pidieron prestados 300.000 euros a amigos y pensionistas. Cuando ya no pudieron pagar más, solicitaron 60.000 euros a un ciudadano pakistaní, Dilawar Hussain Fazal, quien, al no recibir su dinero, las asesinó junto a su hermano.
Tras el crimen, la Guardia Civil descubrió que los estafadores también se hicieron pasar por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para seguir sacándoles dinero. En una carta al falso Sánchez, las hermanas pedían ayuda para recuperar 70 euros porque ya no les quedaba nada.
Las estafas románticas como esta son más comunes de lo que parece y suelen aprovechar la vulnerabilidad de las personas, especialmente en fechas como San Valentín, cuando muchos buscan compañía y afecto.
Los estafadores crean perfiles falsos en internet, fingen enamorarse rápidamente y generan confianza con historias dramáticas para luego pedir dinero. En el caso de las hermanas, les hicieron creer que recibirían una gran herencia, una táctica común en este tipo de fraudes.
Para evitar caer en este tipo de engaños, es importante desconfiar de los romances online que parecen demasiado perfectos. Si alguien que apenas conoces te dice que te ama y habla de un futuro juntos sin haberte visto en persona, es una clara señal de alerta.
Además, hay que tener cuidado con las historias trágicas y dramáticas que buscan generar empatía, como afirmar que están en el ejército, que son médicos en zonas de conflicto o que tienen dinero bloqueado por trámites burocráticos.