Imagínate esto: conoces a Brad Pitt en internet.
Te envía mensajes encantadores, se interesa por tu vida, por tu trabajo... más que tu propio marido.
Así empezó la historia de Anne, una mujer francesa de 53 años que, durante año y medio, creyó haber encontrado el amor de su vida.
Pero había un problema: Brad le decía que no podía acceder a su fortuna.
Según él, el divorcio con Angelina Jolie lo tenía atado de pies y manos y necesitaba ayuda para pagar las aduanas de unos regalos que le había enviado.
Y cuando parecía que todo se derrumbaba, llegó el golpe final: le dijo que tenía cáncer de riñón.
Anne, con la esperanza de un futuro juntos, pagó todo su tratamiento.
Anne, convencida de su amor, le transfirió poco a poco más de 830.000 euros.
¿La moraleja? Si parece demasiado bueno para ser verdad... probablemente no lo sea.