Marius, el guardián de "Los que deben ser guardados", descubre con horror que el santuario ha sido profanado. Al entrar en la cripta, se encuentra con una visión de pesadilla: Enkil, el Rey, ha sido drenado de su esencia vital, volviéndose translúcido y transparente mientras su existencia se desvanece. Akasha, la Reina de los Condenados, finalmente ha despertado de su milenario letargo y ha reclamado todo el poder para sí misma. En un acto de fría crueldad, Akasha abandona a Marius en medio del caos mientras la cripta comienza a derrumbarse sobre él. Es el nacimiento de una nueva y sangrienta era, donde la Reina no tiene piedad ni siquiera por aquellos que la protegieron.
Nota de rescate: El silencio de milenios se rompe con el estruendo de la piedra al caer. Marius comprende demasiado tarde que no era un guardián, sino un espectador del fin del mundo. ️