Uno de los grandes avances democráticos incorporados en la Constitución de 1991 fue el capítulo dedicado a los mecanismos de participación ciudadana, diseñados y promovidos -sea es la ocasión para rendirle un homenaje póstumo- por Carlos Holmes Trujillo. Gracias a esos mecanismos, los ciudadanos, en su condición de Constituyentes Primarios, tienen el poder de tomar decisiones en todo sentido. Además de poder introducir modificaciones puntuales a la Carta, de participar en cabildos abiertos y de seleccionar en consultas populares a los candidatos de los diferentes partidos, pueden revocar el mandato de los alcaldes y gobernadores que, en el ejercicio de sus cargos, incumplan su programa de gobierno.