El presidente Andrés Manuel López Obrador ataca a la prensa por 22 días, sin parar, enojado porque un reportaje expuso lo que se percibe como un conflicto de intereses y una vida de lujos en Houston por el hijo de un gobernante, él, que basa su credibilidad en la austeridad republicana con que se conduce. El enojo no le permite ver al presidente que al atacar a la prensa nacional e internacional expone a México. Contrario al sentido común, no obstante, el presidente arma su lista, Washington Post, Artículo 19, Financial Times, New York Times, CNN, CNN Español, The Economist, El País, Pennylane Ramírez, Jorge Ramos, María Amparo Casar, Carlos Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva, Joaquín López Dóriga, Proceso, Carmen Aristegui, Reforma, El Universal... ¿Y qué tienen en común estos que forman un grupo tan disímbolo? ¡Criticarlo! Esto deja en evidencia que en México o se está a favor de lo que hace el presidente o se está en contra del país.
Entre los apelativos que emplea este funcionario público contra la prensa se cuentan los siguientes; mercenarios, corruptos, traidores a la patria. Y llama, intimida a los periodistas a mostrar sus ingresos, acaso ignorando que ese llamado es contra la constitución, contra las leyes... Los apunta por nombre y apellido, los coloca a todos en el bando contrario. Exige que transparenten sus ingresos, en lugar de replicar con datos fidedignos lo que el reportaje en cuestión revelaba: ¿De qué vive su hijo? ¿Cómo es que ejerce la abogacía en otro país sin haber pruebas de que cuenta con las credenciales y permisos para hacerlo? ¿Cómo es que vive en la casa de un contratista de Pemex y trabaja para un asesor que "supervisa" la construcción del Tren Maya?
El presidente arremete contra la prensa en un año que arrancó con un saldo rojo de periodistas que suman cinco baleados, dos de ellos en Tijuana. "Nos matan los funcionarios públicos", dijo el reportero Rodolfo Montes, en su escueta protesta iniciada a veinte días de intensivos ataques desde el podio presidencial de la conferencia de prensa matutina, motejada "la mañanera", que a menudo llega a extenderse a más de tres horas. Y al borde del llanto, la periodista Sonia de Anda encabezó una protesta por los periodistas caídos en Tijuana y otras partes del país en lo que va del año, cuando el presidente continuaba su diatriba en contra de la prensa y refiriéndose con dolor a Margarito Martínez y Lourdes Maldonado, sus compañeros caídos. Lourdes Maldonado, sostenía una querella legal con el exgobernador de Baja California, quien se negaba a obedecer órdenes judiciales a favor de la periodista.
Ante la tragedia, los ataques siguen, aumentando en intensidad y desconcierto para el resto del mundo. Ted Cruz, a quien probablemente no tardarán en sumarse otros actores internacionales, no tan bien intencionados, que han comenzado a notar la vulnerabilidad en que todo esto pone al país, se manifestó por una protesta del Senado de EEUU contra México Es una pena terrible que el presidente no tenga asesores, es una dramática verdad que este señor actúe solo, por instinto, sin una ruta de viaje y sin medir la peligrosa situación en que pone al país. ¿Hay un adulto en ese gobierno?