Muchas veces, al pensar en los bancos, se nos vienen a la cabeza un montón de cuestiones negativas: miles de horas perdidas haciendo trámites, colas interminables, y una pila de documentos que firmamos sin saber su contenido.
Por suerte, en la actualidad podemos contar con los bancos 2.0, es decir, completamente digitales. Entidades que en los papeles son como los bancos tradicionales (están legalmente habilitados por el Banco Central de la República Argentina), pero que a la hora de relacionarse con la comunidad le dan una vuelta de rosca a su funcionamiento.