#NiUnaMenos: Políticamente incorrectas
02/06/2015// La sociedad toda marchará contra los femicidios. Algunos, para criticar todo tipo de violencia hacia las mujeres. Y otros, lo harán porque el costo es político, correctamente político.
La consigna #NiUnaMenos despierta mil aristas de análisis, y a buena hora. Para pensar algunas, en La otra ciudad charlamos con Paula Morales, comunicadora social y doctoranda en estudios de género en la UNC.
“La convocatoria es muy importante, logró poner en agenda un tema que no era prioritario”, reflexiona Paula, aunque advierte que el tema de la violencia hacia las mujeres es un tema “cada vez más políticamente correcto”.
Lo fundamental y mérito de la consigna que resuena entre nosotros desde hace semanas, fue “lograr otro enfoques que no sean solo sobre violencia doméstica, que solo desembocan en la morbosidad”. El femicidio carga con otras entradas de análisis posibles, y la marcha del miércoles ha creado las condiciones necesarias para hablar de esas otras entradas: “la violencia es una manifestación, pero también es una condición de lectura: social, cultural, política, de nuestras propias prácticas culturales”.
Prácticas mediáticas, obstétricas, institucionales, económicas, ennumera Morales. Para ella, son prácticas que también portan la marca de la violencia, y “habla de los niveles de tolerancia que tenemos hacia las formas de dominación y control”. Subyacentes, apenas enunciadas en la vorágine de cartelitos que aparecen en las redes, banderas de lucha históricas del movimiento feminista, es necesario rescatarlas para no olvidar las aristas políticamente incorrectas que llevaron a las organizaciones a tomar la calle.
El desafío que deja la consigna #NiUnaMenos es entender que “la violencia no es sólo una expresión de una relación entre dos, hombre y mujer”, apunta, y afirma que “en realidad es clave de una sociedad que habla a través de sus ciudadanos y ciudadanas”.
Ni muertas ni abandonadas
El grito unánime pareciera encontrar consenso cuando habla de mujeres muertas. “No queremos más muertas por femicidios: porque nos duele, porque nos enoja”, dice Paula, y remarca: “y otros dirán, porque es un costo político y electoral”.
“Pero sólo algunos espacios marcharán pensado en denunciar la falta de reglamentación de la ley de prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres”, reflexiona. Para la investigadora, no parece inocente que en algunos sectores la consigna no hable de la negación del aborto, la falta de conocimiento sobre los derechos sexuales y reproductivos, la incorrecta aplicación de la ley de educación sexual integral.
El sentido de una vida libre de violencia, una vida digna de ser vivida, detalla Morales, pasará por la capacidad de las mujeres para decidir sobre sí mismas.
Al menos por mañana, decidimos salir.