Llegó la orden de desalojo a la familia López de la Comunidad Comechingón Pluma Blanca que hace más de 40 años vive y habita el monte que rodea el río Chavascate, entre Candonga y El Manzano, en Sierras Chicas.
COMUNICADO
Este viernes a las 10 hs en el Juzgado de Jesús María nos convocamos para acompañarles a otra presentación de la familia. Apoyamos su grito desesperado de resistencia frente a otro hecho de atropello, violencia y despojo. Esta familia la viene resistiendo fuerte fuerte, con todo el cuerpo, con toda el alma. Resisten porque quieren vivir y morir en la tierra de sus ancestros. Esa tierra en la que crían a sus hijos e hijas, cuidan animales, una tierra para vivir. Nadie pudo comprarles. Son otros los que tienen precio, esos otros para quienes las personas y las tierras son mercancías. Sabemos que es viernes, que "hay otras cosas" en nuestro cotidiano, pero nos necesitan y nosotrxs a ellxs.
¡Nos organicemos para estar!
EL CONFLICTO
La Comunidad Comechingón Pluma Blanca es sometida permanentemente desde hace casi una década a las más variadas formas de violencia sobre el cuerpo de las personas, en la vivienda, en la tierra, en los animales por particulares que obran bajo intereses espurios con el fin de expulsarles del territorio, como así también en formas institucionales y simbólicas por parte de las diferentes administraciones del Estado que han desatendido estos reclamos y en muchos casos han sido funcionales a los intereses de terceros.
El hostigamiento por parte de privados con intereses inmobiliarios y mineros ha ido en aumento y agravándose contra el Nawán de la Comunidad Pluma Blanca, Carlos López, y su familia, quienes viven en el monte que rodea el río Chavascate, entre Candonga y El Manzano, en Sierras Chicas. Los progenitores y abuelxs de López residieron y trabajaron la tierra en el mismo territorio, sólo que, con el correr de los años, fueron siendo expulsados hasta quedar las casi 123 hectáreas que Carlos junto a su compañera y sus cuatro hijxs intentan defender.
El conflicto en Pluma Blanca se generó por una pugna entre un privado que afirma tener el título dominial de las tierras y una comunidad que ejerce posesión efectiva de la tierra desde hace décadas. Esta tierra ancestral de la Comunidad Pluma Blanca es disputada por Luis Ernesto Remonda, quien tiene intereses inmobiliarios y vínculos mineros en la zona, y se encuentra en litigio desde hace años.
nos comunicamos con la abogada de la comunidad Pluma Blanca, Natalia Bilbao
En una nota para La Tinta señalo la necesidad de corrernos de las instituciones que tienen que ver con la constitución del Estado moderno y hacer valer el derecho indígena, que tiene sustento en convenios internacionales que tienen carácter de ley constitucional.
La comunidad no recibe solo presiones judiciales. Casi cotidianamente y de manera sistemática, la familia López ha estado y está expuesta a agresiones y hostigamiento para que dejen sus tierras, situación que se ha ido agravando en la última década: amenazas, cortes de alambres y matanza de animales; incendios intencionales; mensajes mafiosos o disparos con armas de fuego a las paredes de la casa.
En 2013, sucedieron hechos todavía más traumáticos. En el marco de los ataques a la familia, Norma, compañera de Carlos, denunció que fue violada en reiteradas oportunidades por un hombre identificado como Claudio Sequeira, quien era en ese momento empleado rural registrado de Luis Remonda.