Mientras esperamos, no estamos detenidos.
En este mensaje, a la luz de Jeremías 29, somos confrontados con una verdad incómoda y profundamente esperanzadora: Dios nos llama a vivir con fidelidad en medio del exilio, a esperar con propósito y a recordar que el Rey verdadero viene.
El pueblo quería una salida rápida, pero Dios les pidió algo más difícil: construir, plantar, amar, servir y buscar el bien de la ciudad mientras esperaban. Hoy no es tan distinto. Vivimos entre el ya y el todavía no, con la mirada puesta en la promesa futura, pero los pies bien firmes en el presente.
Este episodio nos anima a no dormirnos espiritualmente mientras esperamos que todo cambie, sino a vivir con fe activa, esperanza firme y una expectativa constante del regreso de Cristo.
Porque no esperamos en vano.
Maranatha. El Señor viene.