La factura de Dios no llega cada mes… pero llega.
Este mensaje contundente sobre el rey Acab nos recuerda que no podemos usar la gracia como excusa para seguir viviendo en rebeldía. Dios es paciente, pero no indiferente.
Desde pactos dudosos hasta desobediencia disfrazada de diplomacia, Acab vivió usando a Dios para su conveniencia. Pero el juicio llegó… y con precisión divina.
¿Te pareces más a Acab, que se molesta cuando le confrontan, o a David, que se arrepiente?
Hoy, antes de que llegue tu factura, hay alguien que ya pagó por ti. Su nombre es Jesús.