Puedes estar haciendo todo bien: sirviendo, perseverando, hablando de Dios… y aún así haberlo dejado a Él.
A la iglesia de Éfeso, Jesús no le reclamó por falta de actividad, sino por haber dejado lo más importante: su primer amor.
En este episodio, el pastor Kike Torres nos lleva a reflexionar en esa advertencia de Apocalipsis: cuando lo esencial ya no es Cristo, aunque todo se vea bien por fuera, el alma empieza a vaciarse por dentro.
¿Te acuerdas de cómo era al principio?
Dios no busca manos llenas de obras, sino un corazón rendido.
Es tiempo de volver.