Qué gran privilegio tenemos los integrantes de la Augusta y Respetable Logia Consuelo del Infortunio Nº. 3, de contar con un H. como Enrique Oscar Ventura Núñez, quien ha decidido ocupar su tiempo dedicándose a bucear en la historia de la Logia para hacernos conocer mejor nuestra identidad. A quienes somos viejos integrantes de la Logia, este libro nos trae emocionantes recuerdos y a los nuevos, les muestra el largo camino transcurrido de hermandad y solidaridad. Si bien no he visto que alguien proponga una clasificación de los libros históricos en la forma que mi mente lo ha hecho, después de haber leído muchas obras y ensayos del estilo, encuentro que algunos autores en tren de ser extremadamente minuciosos con la verdad histórica, recopilan citas y documentos convirtiendo su obra en un texto pesado y farragoso. Otros en cambio, a fin de no incurrir en esa modalidad, se inclinan por novelar los hechos, limitándose a las anécdotas, resultando un texto entretenido y ameno pero que a los lectoresnos desorienta pues muchas veces nos queda la duda de su autenticidad. En la primera parte de la obra, Enrique Oscar Ventura Núñez, basándose en la historia de la logia masónica “Consuelo del Infortunio Nro. 3” de Buenos Aires y de los prominentes hombres que la integraron, investiga dentro y fuera de esa Logia para extraer conclusiones e interpretaciones sobre los hechos políticos, institucionales, sociales y culturales que ocurrieron entre los años 1857 y 1873. Asimismo, destaca la participación de muchos de sus miembros y de la orden masónica en general en los hechos relevantes de ese fecundo período. Es en esta etapa que se comenzó a forjar lo que podríamos denominar la “Civilización Argentina”, a partir de la organización política, la ampliación y el desarrollo de la “Pampa Húmeda” en la que se enseñoreaban el gaucho y el indio, y que fueron paulatinamente reemplazados por el inmigrante, el telégrafo y el ferrocarril. Por fin comenzaba a vislumbrarse el “destino peraltado” que le estaba reservado a la Argentina como país en el concierto de las naciones de la época y que muchos de sus habitantes habían soñado realizar. En la segunda parte, el autor desarrolla las biografías de los miembros de la misma logia, separándolos en función de su actuación según sus profesiones, artes y oficios, categorías entre las que podemos mencionar: médicos, farmacéuticos, abogados, escribanos, políticos, militares, policías, así como arquitectos, ingenieros, agrimensores y maestros mayores de obra, hacendados y propietarios, dirigentes de empresa, comerciantes y finalmente artistas plásticos (pintores, plateros y joyeros), músicos y actores. Para cada una de estas actividades se realiza además una breve reseña de los acontecimientos más destacados en ese período.