Acudimos a dar el pésame a María. En las 40 horas que Cristo estuvo sepultado, Ella es la Virgen de la Soledad. María nos alienta en la esperanza de la Resurrección. Sentir con María la ausencia y la presencia de Jesús.
Silencio de la Iglesia. Silencio del Universo, que está conmocionado, estupefacto. Los ángeles no dan crédito ante el Deicidio. Vamos con María, que el día anterior nos encargó el Crucificado. Vida mariana.
A partir de las 12 del día de hoy Jesús está crucificado. Estamos presentes ante la Cruz de Cristo, en la cima del Calvario. “Estoy fijado con Cristo en la Cruz”, decía san Pablo. La ciencia de la Cruz es la verdadera Sabiduría. La cruz es el amor en su forma más radical.
Cristo se encamina a su Pasión salvadora. No recorramos demasiado de prisa este camino. No podremos participar de la Resurrección del Señor, al final de la Semana Santa, es necesario que penetremos antes en su holocausto.
Jueves y Viernes son inseparables. El Amor que lleva a entregar el Cuerpo en el Pan suponía la entrega del Cuerpo en el despojo. La muerte de Cristo es la antítesis de la muerte sin sentido: tiene el sentido del amor infinito.
Antes de su muerte, Jesús estuvo varias horas clavado. Busca su Rostro que te mira desde la Cruz. Que busques a Cristo, que encuentres a Cristo, que ames a Cristo. Al final, el verdadero modo de hacer oración es la unión de los corazones.
No puede amarnos más: nos ama con Amor infinito y sin que exista nada más que pueda darnos. El signo es la Eucaristía: responder con amor a un Amor que no ha conocido ninguna limitación.
Día de despedida, día triste. Pero al mismo tiempo día de gozo profundo: Jesús nos da una prueba de amor como nunca hubiéramos sospechado: se nos da como alimento. En la Eucaristía está el Cuerpo verdadero, nacido de María Virgen.
La víspera de la Pascua, Jesús despliega los misterios del amor de su Corazón. Hoy, en la víspera, meditamos el anonadamiento del lavatorio de los pies. Con la humildad vamos a todas partes, fundamentalmente al Cielo.
“He aquí que estoy a la puerta y llamo”. Jesús va a vivir su Pasión y pasa a nuestra puerta. Encuentros personales en lo más hondo: Él está escondido en el corazón del hombre. Abre tu corazón para la unión con su Corazón abierto.