Un iluminado escribió en el tranquilo silencio de la noche: “De cualquier parte que sople el viento, el viento que sopla es el mejor”. Sentía que su corazón era el centro del universo, pues vivía en relación de amor consigo mismo, con los demás, con el cosmos y con Dios.
Y esta manera de vivir le daba un poder sobrenatural, el de convertir cualquier desgracia, por grande que fuera, en una oportunidad para crecer y avanzar. Era lo que veía en este momento de la pandemia mundial del siglo XXI. Y así, su primera decisión consistió en no quejarse de nadie ni de nada.
Esta decisión lo llevó a orientar todo el poder de su inteligencia en amarlo todo con un amor tierno, sutil, delicado, infinitamente detallista. Su decisión lo llenó de asombro, pues jamás se había imaginado que en su corazón pudiera caber tanto poder de mejoramiento.
Padre Hernando Uribe Carvajal.