Señor, cuando aparezca la tensión,
dame la humildad para no querer imponer mi verdad,
atacando la verdad del hermano
de saber callar en el momento oportuno
de saber esperar a que el otro acabe
de expresar por completo su verdad.
Dame la sensatez para reconocer
que también yo puedo estar equivocado
en algún aspecto de la verdad
para dejarme enriquecer con la verdad del otro.
y que no existe error o desatino
que no tenga una parte de verdad...
Autor: Ignacio Larrañaga!