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Ante tanto control que opera sobre mí, que pretende captar mi atención y saber qué quiero o no, me protejo y regulo mis sistemas respirando consciente.
Mi respiro en sano control es mi única arma
para enfrentar tanto control indeseado.
Activo mis filamentos y trabajo en mí, para la conciencia.
Mi preciado silencio desarma a quienes no lo conocen.
Mi Ser sin control y en silencio, es impenetrable, indescifrable.
No cedo ante la maldad y el egoísmo.
Obro en luz, verdad y amor.
Sé quién soy. Firme y armado estoy.
Me instalo a conciencia plena, en una Esfera creada por mí y para mí, bajo una ley de la que formo parte.
Extiendo mi ejercicio interno y avanzo con respeto, correspondencia, exactitud y ganas.
Respiro presente, atiendo al Ser y creo plenitud. Eso es servirme.
Sé de mi obrar, lo que he sabido sostener, crear, sentir a aventura abierta, sin resentir, dañar, ocultar ni falsear.
Mi respiro es el soplo mismo de la Energía Madre que me da vida, fuerza, verdad. Y si algo me impone, es ley.
La fuerza es para crear.
Creo ley y amor en mí.
Me refuerzo, me atiendo y agradezco.
Me abro en mi espacio,
me hago un tiempo interno
y me comunico con mi Ser.
En mí hay decisión, práctica,
logro, voluntad y anhelo: ser en mí, ser Eso.
Cada respiro me vacía, modula y sana;
complementa mi sentimiento
y sustenta mi divina conciencia.
Velo por mi acción, mi pensar y mi verbo.
Vivo lo que es, como es, con quien es.
Restablezco principio y me pliego a la Ley:
amar, amarlo todo y ser amor.
Confío en mí, no temo y agradezco.
Mi silencio es lo que más me sana.
Invoco a la conciencia que me habita,
la insustancia capaz de crear
lo que mi sustancia es.
La atiendo con cada respiro
y dejo de ocuparme de toda esta parafernalia,
tan seductora como avasallante.
Soy lo único que necesito.
Me observo con amor, paciencia y rigor.
Reconsidero mi propuesta de vida,
la acepto y me cumplo
por voluntad y hasta por derecho.
Mi respiro es una muestra pura de mi Ser.
Es ofrenda, respuesta, sentimiento, verdad.
Me pronuncio en plenitud de conciencia.
Me rindo ante mi Ser.
Eso que sé y siento existe,
eso que me libera y que es amarme.
Meditar es la más alta expresión
de mi servicio hacia mí.
En medio de esta dualidad,
respiro a la conciencia
y la conciencia me respira.
Y eso es lo que vida es.
Me abro en mis fuerzas
y abandono prisiones,
empezando por la mental.
La reconozco y respirando la traspaso.
Nada espero, desconecto sentidos, me afino.
Y mi respiro, inmóvil, incorruptible, lo logra.
Ese es el servicio.
Me comprometo a vaciarme,
hasta que nada sea,
ni siquiera la conciencia.
Respiro en gratitud a mi Ser.
En un mundo que me lleva a consumir tanto,
haciéndome creer en tal necesidad,
que arma estrategias para desanimarme
y desviarme de lo que soy,
valoro todo lo que ya contengo,
y la plenitud de eso.
Ubico mis vacíos y les doy alcance
con lo que sé y quiero de mí.
No me daño ni condeno.
Aplaco soberbia, descontrol y desamor,
respirando mi luz, con valentía y propósito.
Y a partir de ahí, acompaño, consuelo y amo.
Sé de mi actitud, pulcritud e inmensa bondad.
Pronuncio al Ser. Ese es mi más sublime encuentro.
Confío en la única Ley: amar.
Para leer la meditación completa visita: https://shaktianandama.com/2026/09/09/tu-acuerdo-fue-encontrarte/
Me abro a mi Ser,
en medio de este caos, este descontrol
que intenta controlarme y desviar mi aliento.
Produzco un espacio-tiempo
interno, perfecto, vital,
hasta concretar mi silencio,
mi aliento puro sosteniendo mi Ser.
Desoigo la maldad,
las emisiones de todos esos programas
desestabilizadores de mi verdad.
Soporto con tesón, discernimiento y coraje lo creado.
No tengo miedo ni rencor.
Me alienta mi principio de amor.
Distingo y obtengo luz en todo.
Me prometo ser y hacer el bien.
Mi voluntad es sentir mi Ser y amar la conciencia.
Para leer la meditación completa visita https://shaktianandama.com/2026/09/02/me-alienta-mi-amor/
Alimento mis filamentos expansivos,
aquellos que me conducen hacia la Conciencia.
Me entrego sabiendo que existe
lo que amorosamente me valida,
lo que certeramente me comprende,
la fuerza propia que me hace Ser.
No me fío de lo que hace ruido, seduce, confunde.
Mi respiro me vacía de incertidumbre,
me llena de verdad
y me lleva hasta lo que soy:
una sustancia recubierta de piel,
un alma inmensa e infinita,
una Conciencia viva y activa,
un principio.
No hay más. Ni misterio ni enigma.
Amo mi sustancia y no temo.
Para leer la meditación completa visita: https://shaktianandama.com/2026/08/26/ama-tu-sustancia-y-no-temas/
¿Qué sientes?
¿Qué crees debes sentir al estar aquí, así?
¿A qué responde?
¿Es acaso una necesidad, o te parece lo más justo?
No te apresures,
tal vez ni siquiera respondas, pero atiende.
Es una necesidad justa por ser quien eres,
y lo importante es que lo sepas.
Dime ¿cómo, cuándo, por qué
sentiste tal necesidad?
Habitando esto, y más ahora
cuando aturden los lamentos, no los que duelen,
los que inquietan e intentan que consideres
esta tu necesidad, algo inútil, hasta imposible.
Nuestro caos, nuestro desorden,
clasificado como está,
lo que busca es signarte, opacarte,
restar tu fuerza, y entonces te ves,
te presientes, te sientes ahí, en tu quietud,
sin ser intento, más bien un logro íntimo.
Y te dispones, te recoges, es más que justo.
Tu mente se acopla a tu respiro,
no por entrenamiento, es también necesidad,
y es de ahí que perciba tan justa
tu valiente acción de reconocerte sin evitarla,
al contrario, la estimas, la conduces, la silencias,
desde lo que es tu bondad.
Respiras con serenidad,
porque es una necesidad de tu mente,
que respeta lo que tu alma es;
se cansa también,
de lo que es tu continuo atropello,
le desgasta tu desamor.
Y se instala firme, respiro a respiro,
vaciando, detonando, y lo que más,
extasiándose en lo que tu logro es.
Observa, complementa tu calma y se regocija.
¿Crees que tu mente es agradecida?
¿Le permites, le dejas ser agradecida?
¿Le tiendes el puente desde tu alma?
¿Sabes cruzarlo? ¿Elaboras? Hazlo
Conduce tus razones hacia tus sentimientos,
y plena tu razón de tu sentir.
Meditas, meditas, meditas criatura,
con todo tu fuego ardiendo,
con todo lo que fluye dentro de ti.
Manejas tus aires, los mueves,
tomas, retomas y expulsas,
y es cuando conjugas todo tu Ser
en la Conciencia, lo único que Es,
aunque creas tantas cosas,
¿Quién medita?
¿Quién te observa?
¿Quién habla? ¿Quién se calla?
¿Quién te produce esto?
Que mantiene tus ojos cerrados,
tu aliento constante, tu fuerza viva,
retiene tus recuerdos, y se hace y es aquí.
Un instante que ocurre y a la vez nada pasa.
¿Quién eres? ¿Dónde?
¿Dónde estás? ¿Siendo quién?
Que te sobrecoja tu necesidad.
Que te valores y seas justo con tu Ser.
Que la fuerza que eres y te habita resplandezca.
Que no te agotes, que nada cese.
Existe una instancia más que suprema, infinita.
Y nada de lo que has hecho, haces y harás, la retiene.
Y la fuerza es tu necesidad de ser, porque justo es.
Te agradezco, te sirvo, te amo tanto.
Si no es así, si no es esto, ¿cómo se podría?
Respira profundo,
contén cada vez más lo que eres,
no te deshabites, no te prestes,
no te ignores, no permitas.
Nadie más que tú en ti.
Nadie menos.
Persiste siempre, ignora la maldad,
resuelve siempre ser.
Om Namaha Shivaya
Acepto y valoro el manifiesto de mi Ser,
la forma consciente en que existo,
pese al enmarañamiento
de frecuencias turbias y distorsionadas.
Percibo con libertad,
con entendimiento y fuerza,
lo que en mí refulge, vibra y se expande:
un cuerpo de luz, un ser divino,
una forma habitable,
un manifiesto exacto,
una maravillosa muestra de amor.
Recibo de lo que resplandece
por encima de todo y permito que rija la luz.
Nada se oculta ante lo que soy: mi Ser consciente,
mi pronunciamiento puro, mi acción amable, lo que siento como amor.
Me reverencio, es así como amo al Ser.
Espero el nuevo amanecer.
Para leer la meditación completa visita: https://shaktianandama.com/2026/08/12/recibe-de-lo-que-resplandece/
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