Es casi imposible escapar al uso de pantallas en el mundo actual, pero sí podemos ponernos un límite y reservar espacios para recuperar el placer de lo analógico.
Reconectar con nuestro cuerpo y prestar atención al aquí y al ahora son pasos imprescindibles para devolver al cerebro un ritmo más natural, evitar la fatiga mental, ganar calma y concentración, descansar mejor y dar una oportunidad a nuestra imaginación de volar y crear.
Es lo que propone esta meditación guiada de Vilma Montoliu, una práctica "analógica" donde las haya que permite vivir con más claridad, energía y atención.