No nos damos cuenta, pero a nuestro paso por esta vida, estamos continuamente abriendo procesos, relaciones, situaciones y algunas veces no los cerramos, o no cumplimos lo acordado, o nos retiramos sin gestionarlos, o los dejamos inconclusos. Puede ser desde un duelo no transitado, una separación, o ruptura de relaciones comerciales, personal, de amistad no conversada.
Lo cierto es que necesitamos hacer limpieza interna, para cerra y despedirnos de lo que nos es, agradecer por las experiencias y aprendizaje y retomar nuestro camino con una mirada nueva. Si tenemos hilos invisibles de rencor, resentimiento, dolor, culpa, que nos atan, es poco probable que podamos iniciar algo nuevo o renovado desde la apertura, hoy mira atrás y pregúntate hay algún ciclo abierto que no me permite avanzar, cuál es y qué puedo hacer para cerrar con amabilidad.