"Es mucho mejor comprar una compañía maravillosa a un precio decente, que una empresa decente a un precio maravilloso".
De esto ya nos advertía Warren Buffett.
No obstante, este cambio de mentalidad en Warren vino gracias a su socio Charlie Munger, el cual le demostró que no solo hay que comprar compañías cuya cotización estuviera por los suelos frente a su verdadero valor, ya que la calidad resulta ser un factor determinante para el éxito a la hora de invertir.